viernes, 12 de enero de 2018

DESCUBRIENDO ANDALUCÍA EN MOTO

Hoy, día 12, del mes 12, del año (20)12 -12-12-12 acabo de leer el libro cuyo título antecede.
El lugar de los hechos es Andalucía, España. El lugar de la lectura, Tokyo, Japón. Sólo 16.000 kilómetros separan uno de otro.
La pregunta es, ¿cómo un tipo como yo, que no sabe mantenerse en equilibrio sobre una bicicleta, ha leido un libro como éste?
En el blog de internet de José María Rodríguez Sánchez, antes del libro aparece alguna foto, algún artículo de Rafa Duque, hermano de quien esto escribe.
El me envió el libro en un paquete que llegó a mis manos el 25 de noviembre.
Desde el primer momento el libro me enganchó, por sus temas, por su amenidad, por el descubrimiento que hace de lugares, pueblos, curvas y contracurvas en las carreteras andaluzas.
Aunque de principio el libro tiene un “problema”. Cuando se despliega parece una águila con sus alas a todo vuelo y aquí, en un Tokyo cuyos metros van llenos de gente casi siempre, resulta difícil de leer, simplemente por falta de espacio. (Ja,ja,ja... Pregúntese a Rafa).
Evidentemente no es problema del libro, sino del lugar de lectura. (Espero se entienda la bromilla).
Sólo cuando se llega a casa se puede leer con tranquilidad, lo que ha hecho que tarde más tiempo del que quizás hubiera llevado de poder leerlo en el metro....
¿Cómo puede haberme interesado un libro de motos y moteros cuando en la vida diaria, hasta ahora, no me he montado casi y no he tenido un interés especial hacia ellas?
Quizás , y hablando con el corazón en la mano, los moteros, quizás debido a una cierta imagen negativa que da el cine americano, me parecieron un poco bruscos y peligrosos, pero...., esperen, no se enfaden ni precipiten. Todo se andará...
Vayamos al grano. Por supuesto, para un motero, el libro, por sus detalles en la explicación en las posibles rutas a hacer, para ir y volver desde un lugar, debe ser una pasada. Pero ese es el camino, el camino físico de orientación y técnica para que el aparato no se nos vaya de las manos.
También es un libro perfectamente utilizable para viajeros en coche, para viajeros en bicicleta y para viajeros más pedestres, si no llevara tanto tiempo como se intuye. Por supuesto cada cual debe adaptar las rutas a su tiempo y condiciones. Se me ocurre que incluso los caballistas lo podrían utilizar.
En ese sentido es un libro multiuso. Y aunque no es una “Guía Turística”, también puede ser perfectamente utilizable para tal uso, porque no habla sólo de carreteras, habla de espacios verdes, de naturaleza.... Es una breve presentación de cada lugar, de los edificios históricos o menos históricos recomendable, de qué se puede comer en cada zona, aunque no se den nombres de restaurantes o cafeterias, no es la función del libro. Es un libro abierto
Si se lee como guía turística alguien podría pensar que le falta algo,porque deja con la miel en los labios, pero desde otro punto de vista, perseguido o no, ese faltar algo es una invitación soterrada a la visita de los lugares descritos. Ahí está lo bueno: ¡Lector! ¡Ponte la moto y échate al camino!, parece decirnos, descubre por tí mismo esta maravillosa zona del mundo que es Andalucía.
Caminante, no hay camino
se hace camino al andar
diría el sevillanísimo universal Don Antonio Machado.
No sé si el posible lector conocerá la “Guía del Peregrino Medieval”, o “Codex Calistinus” de un francés llamado allá por el siglo XII-XIII Aymeric Picaud.
Era un francés que llegado en peregrinación a Santiago de Compostela, al volver a su tierra compuso un libro para informar a los posibles peregrinos a Santiago.
No habla de motos, de coche, ni de bicicletas, pero sí de los posibles caminos, de lo que se come, del carácter de la gente que él encontró.
Muchos puntos de contacto encuentro entre los dos libros. El de Picaud hablá más de los contenidos religiosos de las iglesias, es su objetivo, el de José María no tanto. No es su propósito, pero nos da los nombres de iglesias, castillos, palacios, lugares que han dejado huella en la historia de Andalucía y de España. Por cierto, no sé si será un espejismo, pero el nombre de la Iglesia de la Asunción es muy abundante....
Picaud habla de los temores hacia la naturaleza, los peregrinos iban a pie, el libro motero habla de los posibles peligros de la carretera y aconseja la prudencia debida en cada caso.
No es extraño escuchar que el peregrino se hace, crece por dentro cuando se enfrenta al camino de la vida. A través de la lectura se puede percibir la maduración paulatina del motero que demuestra que no es tan “loco” como determinadas películas lo pintan, aunque siempre haya excepciones, por supuesto
El motero va aprendiendo lo serio de la vida, qué es la vida exponiendo la suya en las cabalgaduras de los tiempos que corren.
Escrito con frases fáciles, comprensibles, sencillas, asequibles para cualquiera, cuando en determinado punto parece que va a repetir lo que ya ha dicho anteriormente, le da un quiebro al lenguaje y le quita pesadez, por lo que esas salidas por la tangente son un verdadero gozo.
Dejando aparte las cuestiones técnicas como dar gas o no dar gas a la moto, que aunque aparentemente entiendo, en realidad no lo entiendo porque no es mi terreno, hay una palabra que no acabo de comprender:REVIRADO. ¿Será una carretera con muchas curvas? Será cuestión de mirar el diccionario y agradecer que siempre se pueda aprender algo.
Bien, moteros del mundo, como los peregrinos del Camino de Santiago, del Camino de la Vida, BUEN CAMINO.

KOKUBUNJI, TOKYO

14-12-2012

martes, 2 de enero de 2018

ARMONIA

Después de un tiempo de trabajo fuera del ambiente habitual, había decidido tomarse un par de días de descanso, antes de incorporarse al bullicio de la gran ciudad.
Le habían hablado de un lugar bello, hermoso, junto a un lago, hacia el norte del país. Buscó en guías de teléfonos, internet y demás medios disponibles en la vida actual y encontró un aposento para un par de días.
El trabajo había terminado a media tarde. Tomó un taxi y rápidamente se dirigió a coger un tren de alta velocidad, cortador del viento, transportador de cuerpos, condonador de disfrutes paisajísticos.
La noche se fue haciendo. El verano había terminado sin haber hecho aparicición. El otoño se sentía ya en el ambiente del norte. Nubarrones grises, casi negros, amenazaban lluvia, cubrían la tarde. Sólo una línea azulada decía que el sol se iba alejando pero no acababa de irse.
La estación en la que tenía que bajarse estaba solitaria. Sólo otra persona descendió del tren. Se dirigió a la salida y entregó el billete. Lo esperaba una furgoneta, transportadora de los clientes desde la estación al hotel y viceversa.
Ya era noche cerrada. En una carretera solitaria, la furgoneta corría dando tumbos. El asfalto no era excesivamente bueno. Las casas andaban desperdigadas aquí y allí, lo que hizo pensar al viajero qué ocurriría en caso de enfermedad o de accidente. Lo mismo las ambulancias funcionaban perfectamente y su preocupación no era más que una preocupación de viajero ocioso.
Llegó al hotel. La recepcionista era de una belleza singular, cosa de agradecer, cuando cuerpo y alma se encuentran un tanto cansados.
La sonrisa de ninfa lacustre hizo volar todo el cansancio acumulado durante una semana.
Tenía preparada una cena abundante, ricamente aderezada y regada con un buen vino del país. No pudo comérselo todo. Era demasiado, incluso para él, acostumbrado a pantangruélicas cenas.
Después de la cena y de descansar un rato en la habitación, tomó un baño, relajante, reconfortante. Se metió en la cama y durmió como hacía tiempo no lo había hecho.
Abierta la mañana, se asomó al balcón. El día seguía medio gris, aunque entre los celajes del cielo se veían desparramadas franjas de azul, tan bello como los más bellos ojos de una diosa norteña.
Aunque aún sentía un poco de cansancio, estaba mucho mejor que los días anteriores. Tal vez el hecho de saber que ese día no había trabajo le hacía descargar buena parte del estrés que siempre tenía acumulado.
Desayunó frugalmente. Aunque la comida era buena, a las siete de la mañana, generalmente, no solía comer demasiado. Necesitaba un poco de más tiempo para que su cuerpo y su estómago reaccionaran frentre al alimento.
Después del desayuno entró en una sala en la que la gente, sentada en hermosos y reconfortantes sillones, leía, miraba el paisaje, escuchaba la música ambiental que el hilo musical dejaba correr como río hacia el mar.
El frontal de la sala daba al lago. Una gran cristalera, completamente transparente, se veía recortada externamente por un arco micénico, lo que daba a la vista un tono especial.
Delante del edificio un pequeño jardín, más bien cesped, bien cortado. Tras la cancela, una carretera. A la derecha de la entrada un árbol cuyo nombre no conocía, pero de una frondosidad y elegancia notables. Y el lago. Sereno, húmedo espejo celestial, rodeado de montes de no muy gran altura, todo lleno de verdor. Con el cielo grisáceo, el ambiente estaba cargado de una melancolía notable.
Salió a la calle. Se dirigió hacia la derecha y cuando pudo bajó a la orilla del lago. Aunque no había viento, todo era calma y serenidad. Un ovillado y encadenado oleajito daban a la superficie del agua un aspecto de bella ropa arrugada. En la misma superficie del lago había partes totalmente planas, sin mivimiento alguno, y otras en las que el agua corría como un arroyo plácido y tranquilo.
Al poco de caminar, por la orilla del lago se empezó a oir el ruido de una cascada. Un poco más adelante, un torrente, controlado, que bajaba de las montañas, desembocaba en el lago, ráudo como una pasión inesperada se levanta sin saber por qué.
Se detuvo a mirar cómo la corriente desembocaba en el mar laguna de la vida. Así se había sentido él mismo en algún momento de su vida. Un torrente incontrolable le había recorrido todo el interior no pudiendo detenerlo por muchos esfuerzos que realizara. En ese momento comprendía esa corriente, pero no se identificaba con ella.
En ese momento, a diferencia de otras circuntancias y otros momentos, se sentía identificado con el lago.
Aunque en otros lagos vivitados había descubierto que entre la superficie y el fondo exitían disparidades de corrientes, como entre el rostro y el corazón de las personas. En este lago captó al momento que entre el fondo y la superficie la armonía era total.
Por su mente pasaron algunas ideas que le hicieron sonreir. Lo mismo se trataba de que los monstruos del lago habían muerto, de que sus pasiones y deseos habían muerto, como de que simplemente en ese momento estaban echando una siesta y todo estaba tranquilo.
De cualquier forma, volvía a sentir al lago como símbolo de la vida, de su vida. A veces la calma de la superficie escondía horribles corrientes submarinas. A veces la tormenta desencadenada en su cara externa no hacía sosperchar la verdadera calma interior que poseía.
Pocas veces, como en esta ocasión, la armonía entre el rostro y el corazón había sido tan perfecta.
Empezó a hacer fresco. Volvió al hotel y de nuevo pasó al salón desde el que se veía el lago en plenitud. Se sentó en un recorfontante sillón y comenzó a escribir sus impresiones. Mientras escribía, en el fondo más profundo del corazón una lágrima se transformó en poema. Un poema que enlazaba el pasado con el presente en perfecta armonía, a pesar de las apariencias.

Viejos papeles
el corazón en llamas
nuevos amores.

Al llegar la noche, una luz misteriorsa parecía brillar en el fondo del lago, dejándose apenas percibir en la superficie. 

viernes, 22 de diciembre de 2017

NAVIDAD

Le parecía un arma mortificadora. Ponía en contacto las distancias, las ponía al alcance del oído, pero también hacía brotar en los oscuros rincones del corazón un deseo , una sed incapaz de apagarse con unas palabras. Temía cada instante en que tenía que acercarse al aparato, pero al mismo tiempo era un placer, un bálsamo para el alma.
Estaba lejos, tan lejos como el fín del mundo, tan lejos como la muerte, pero estaba también al otro lado del hilo. Aquello parecía poco menos que una invención del demonio.
Siempre, desde su primera juventud, le había ocurrido lo mismo. Sus amores eran amores a distancia, eran dolores surgidos de lo más profundo de las rocas del alma, gemidos, no de placer, sino de dolor. Sus amores eran dolorosos, eran amores que no tenían encuentros. Alguien, mirando desde fuera, hubiera dicho que eran estupideces, que no era él quien se llevaba el fruto de todo aquel dolor. Pero no importaba. Sabía que estaba haciendo lo que debía hacer. Era la esperanza la que le
sostenía, aunque fuera una esperanza recompensada en un más allá del que no se sabía de su existencia.
Cuando aquella noche volvió a coger el aparato, temblaba, temblaba de miedo y de frío. Fuera la nieve se acumulaba sobre los tejados, el viento era frío, la noche desapacible. Dentro era un terror arcano, el temor al desprecio, al no que había recibido tantas veces en su vida. No sabía qué podría hacer si le volvían a decir que no.
La ventana de la habitación estaba a bastante distancia del suelo. Una caida fortuíta le llevaría en volandas al hospital. Y nadie sabría
por qué habría sido.
El temor a una nueva renuncia le recorría la médula. Siempre se decía que no había problemas, que aquello no podía ocurrir, que ya había sufrido bastante y las fuerzas superiores , o quien leche fuera , tendrían piedad de él. No importaba la distancia, no importaba que ella formara legalmente con otro una familia. No importaba nada de eso, si, al menos, en un intersticio de su corazón lo tenía a él y lo recordaba de vez en cuando, aunque fuera para maldecirlo. Le parecía mejor la maldición que el olvido.
Los toreros temen especialmente el silencio. La bronca dice que su tarea ha sido mala, el silencio es una tumba frente a la que no se puede hacer nada.
Tomó el aparato. Sonó una, dos, tres veces... Al otro lado, una voz cristalina esperaba su tristeza. Todo alegría, todo placer. Los demonios de la técnica parecían hacer de las suyas. El temporal de nieve congelaba las palabras en los alambres.
En el corazón se encendió una llama que le hizo calentar el cuerpo. Una larga conversación les confirmaba en su amor, en un amor trocado por las adversidades, pero firme como una roca.
Se dieron las buenas noches. Todo el nerviosismo había desaparecido, una sonrisa cruzó la oscuridad de la noche. La vida era hermosa, a pesar de los terremotos.













martes, 12 de diciembre de 2017

CLASICOS JAPONESES KAPPA, de Ryunosuke Akutagawa

Cualquiera que viva en Japón durante unos años este nombre será uno de los primeros que se le pegarán al oido, aunque no tenga necesariamente un profundo interés en la cultura japonesa. El hecho se debe a que, si no estoy equivocado, al menos una vez al año se concede el Premio Akutagawa de novela, estando considerado como uno de los mas importantes de Japon en la inmensa selva de premios existentes. ¿Pero quién es R. Akutagawa? Como el propósito de estas lineas no es hacer un ensayo exhaustivo del hombre, dejemos los datos personales de nuestro autor para condimentar el comentario en los puntos en que sea necesario. Añadamos de paso que pocos son los datos que este comentarista puede aportar ya que la historia personal de Akutagawa le resulta casi desconocida. Si la obra le interesa, le dice algo al comentarista, después se pregunta sobre el autor, si no fuera de su agrado es muy posible que ese autor no logre interesarle en sus datos íntimos. Pobrecitos de aquellos kappas que solo valoran de "nombre" sin conocer el contenido de la salsa que comen.
Deseo agradecer al profesor Tominaga la generosidad que muestra hacia mi persona dejándome mano libre a la hora de elegir el tema que me pide para su revista.
Después de dudarlo mucho, y, aún y así, arriesgándome a cometer un grave pecado de lesa herejía extranjera, (ya se sabe, muy pocas veces el foráneo puede comprender al natural) elegí este tema, este encantador librito.
Elegí esta novelita porque rebusqué en el fondo de mi memoria y pensé que sería interesante explicarme a mí mismo, o al menos intentarlo, el por qué me había atraido tanto cuando la leí la primera vez.
Escrita en 1927, pocos meses antes del suicidio a base de arsénico de su autor, se diría el testamento vital y literario del mismo.
Una novela en la que, aparentemente, el protagonista es la aventura de un loco en el país de los kappa, o sea en Kappalandia, pero en la que si profundizamos un poco nos damos cuenta de que Akutagawa no nos habla de la locura, sino de Japón, del Japón de su época.
"... Como es facil de imaginar, no hay gran diferencia entre los elementos de la vida civilizada en Kappalandia y los de cualquier otro país de nuestro mundo humano, por lo menos, para limitar mi afirmación a mi propia experiencia, a los elementos de la vida civilizada en el Japón. Así, por ejempio, en un mirador de mi sala que daba a la calle, había un piano de cámara, y en las paredes colgaban grabados...."
No, no es la locura, es de Japón de lo que nos habla Akutagawa,pero de un Japón en el que se mezclan una serie de cosas extranas. Releyendo el texto anterior tenemos: un piano de cámara, grabados, mesas, sillas. Todo ello una serie de elementos que se dirían más producto de, llamémosle civilización occidental, que de la civilizacion o cultura japonesa.
Akutagawa se suicidó acosado por una vaga inquietud, que no se sabía a que respondía exactamente, pero que pudo tener muchas causas.
Una de ellas pudo ser el miedo a la locura. Recordemos que su madre adoptiva se había vuelto loca. Miedo a la locura personal y a la colectiva.
El pais de los kappas, Japón, en suma, entra en la Era Meiji en contacto profundo con Occidente, se siente atrasado y admite, quizás sin mucho discernimiento, todo lo que viene de fuera. Se convierte en un país fuerte, hay luchas, guerras con China, Rusia etc.etc. y gana.
Hay autoconfianza, una autoconfianza que deborda locura por todas partes. Quizás sea ésta la vaga inquietud de Akutagawa; la locura de su madre, la locura de su personaje no es otra que la locura de su país.
Un país que quizás no quiere ver hacia dónde se dirije, pero que al mismo tiempo no parece tener muy claro qué es, cómo es. Porque ya no es lo
que era, ni es otra cosa. Una país a medio camino entre dos civilizaciones con ninguna de las cuales se siente identificado. Con la suya originaria porque no le gusta, con la foránea porque no es, no pertenece a esa civilización. En definitiva, quiere superar su complejo superando a esa otra civilización y se aliena, se ajena de si mismo cayendo en lo que no se es, la locura, que no otra cosa quiere decir alienación.
Posiblemente esté ahí la clave de la locura de este peronaje que recorre el país de Kappalandia.
Alguien dijo que las novelas históricas se escribian en epocas de crisis de identificación. Tal vez pueda ser otra de las claves de Kappa. Una novela, un cuento de base folclórica que no pretende quedarse en el mero folclore.
Akutagawa conoce la civilización china, fue profesor de inglés y frances, conoce Occidente, escribe en chino, conoce la literatura japonesa. Todo ello lo demuestra claramente a través de esta obra que, dicho así, se diria arqueológica, pero que no lo es. Akutagawa no se queda única y meramente en la "literatura", pero tampoco parece un escritor "politico". Akutagawa es un artista que parece desmitologizar el lenguaje clásico. Tal vez sea más correcto decir despoetizar que desmitologizar. Hace el lenguaje mas prosaico, pero sin prosaismo. Véase la fina ironía que utiliza hacia Matsuo Basho, una de las cumbres del lenguaje japonés.
Si se me permite una disgresión diré que el idioma japonés, incluso en su utilización más común, como es la función comunicativa, me parece un lenguaje muy poético. Al menos en la medida en que yo logro entenderlo. Tan poético que uno, desde fuera nunca sabe a qué carta quedarse: o todo el mundo tiene una altura lingüística impresionante o es que se tiene miedo a decir las cosas por su nombre.
Akutagawa ha despoetizado el lenguaje novelístico, pero no lo ha hecho prosaico. Quizás ese prosaismo haya venido después, un prosaismo que puede tener infinidad de causas, entre otras la mala comprensión de lo que es la funcion comunicativa en la cultura occidental, de ahi que uno se encuentre con dos extremos, un lenguaje elevadísimo, pero vacío de contenido o un prosaismo rayano en lo más soez y vulgar. ¿Podría estar la base del problema en el exceso de intelectualización - formalismo de la educación japonesa actual? Tal vez. Tras una repetida lectura del texto me parece lícito decir que Akutagawa lo que hace en esta novelita no es criticar, sino presentar al lector sus reflexiones sobre Japón-Kappalandia como problema. Akutagawa nos da las conclusiones de su reflexión sobre el país. Podremos estar o no de acuerdo con él, pero ese es otro problema.
Para no hacer un comentario demasiado largo, vamos a elegir algunos de los temas que el autor nos propone y vamos a intentar relacionarlos con la vida actual, al menos como nosotros la vemos.
Tras un prefacio del autor en el que nos cuenta que el protagonista es un loco que narra su historia a todo aquel que quiere escucharla, lo que denota ya un alejamiento de tipo folclórico: el cuento dentro del cuento, pasamos al primer capitulo donde el loco nos dice como yendo por los alrededores del monte Yarigatake se sentó a comer un poco y se topó con un kappa, al que persigue, no alcanza, cae en un pozo y cuando se despierta ya esta en Kappalandia.
Aparte de detalles interesantes que merecerían ser comentados, quizás lo más importante sea precisamente esa caida al pozo.
Si recordamos el libro de L. Carol, Alicia en el País de las Maravillas, Alicia se duerme cuando le cuentan un cuento. El sueño como forma de alienación, de alejamiento de la realidad, lo mismo que la locura y la misma caida en un pozo, una siguiendo a un conejo, éste, nuestro loco, siguiendo a ese animal folclórico-mitológico que es el kappa.
Akutagawa fue profesor de inglés, no lo olvidemos, o pudo conocer la
obra a través del maestro Soseki. No insinuamos que haya "imitacion" en absoluto, pero podría haber influencia, más o menos directa en este principio del cuento. Aunque también podriamos pensar en aquello que alguien llamó inconsciente colectivo. Caer en un pozo y encontrarse con otro mundo suele ser un tema folclórico de muchas culturas.
Nuestro amigo el loco es considerado un personaje especialmente protegido y ayudado en la sociedad kappanesa. Va aprendiendo y conociendo
muchas cosas de esta sociedad. Y se va dando cuenta de las diferencias existentes entre la sociedad humana y aquella en la que cae.
" Estará usted de acuerdo conmigo, por ejempio, de que la rectitud y
la compasión son vistas por nosotros los hombres con profundo respeto: el kappa, en cambio, cuando oye estas palabras, estalla en la mas sonora carcajada".
Esta claro que lo que normalmente se llama sentido común, de común
tiene más bien poco, incluso entre personas del mismo país, por mucho que haya gente que se empeñe en decir nosotros en lugar de yo.
En Kappalandia antes de nacer se le pregunfca a la criatura si quiere
venir al mundo o no. Se tiene en cuenta la opinión del nasciturus, no sólo la conveniencia o no de los futuros padres. (Tal vez se ahorrarían muchos problemas si ello fuera posible).
La impresión que me da esta parte es que Akutagawa se pregunta por
la irresponsabilidad que supone traer hijos al mundo sin preguntarse por lo que será el futuro devenir de ese hijo.
No sólo en Japón, en muchas culturas, la mujer, antes que mujer,ser humano, ha sido un objeto de reprodución de hijos, y si no llega a tenerlos, en realidad de mujer tiene bien poco. No el hombre, sino el nombre es lo que importa.
Aunque no tengo ninguna base para afirmarlo, sospecho que el planteamiento del problema viene dado aquí por una comparación de fondo entre Japón y Occidente. Quizás la sociedad occidental en aquellos momentos ya se planteaba la "planificacion familiar" mientras en Japón era algo que aún no existía.
Quizás actualmente las cosas hayan cambiado, invirtiéndose el proceso. Se piensa mucho si se tiene un hijo o no, pero yo diría que no porque se piense en el futuro del hijo, o sea, aparentemente se es más responsable, pero observar cómo el índice de nacimientos ha llegado al punto más bajo de la historia del país sólo denota que el egoismo paterno se ha invertido. No se piensa en el hijo ni como báculo de la vejez, antes, ni como ser que tiene derecho a una vida propia y libre, más bien se piensa en el hijo como una molestia, una carga, lo que termina dando como resultado su negación. Pero no deja de ser curioso la lata que suelen dar hasta los vecinos cuando una pareja se casa: "¿Todavia no...?"
Otro punto interesante de este capítulo es el tema de la “Tropa de Voluntarios de la Herencia.”
Parece que el japonés, como también en otros pueblos, ha sentido horror a los seres deformes, al atraso mental, a todas estas taras físicas y síquicas con que alguna vez la naturaleza se complace en regalarnos.
En este contexto de la novela, y traspasando los límites de la misma novela, tal vez se estaban realizando experiencias, a la forma hitleriana de los años 30/40 para mejorar la raza. Obsesión más o menos latente siempre cuando la política se decanta por derroteros ultraderechistas.

Leamos un trozo, quizas un poco largo, pero enjundioso del capitulo seis.
A DECIR verdad, las técnicas y procedimientos
del arte amatorio kappa difieren mucho de los nuestros.
Una kappa hembra pone sus ojos sobre un kappa macho y piensa para si: Sí, este es. Y a partir de ese instance, no habró medio al que no recurra para apoderarse de eé, poniendo en practica, en su empeño, cuanta treta conozca. El medio más directo y despojado de artificios consiste en que la kappa hembra sencillamente se lance frenéticamente sobre el infeliz macho de su elección.
Yo mismo tuve oportunidad de presenciar una persecución de esa
índole, en la que una kappa hembra, con aire enloquecido, corría desalada detras del macho. En algunos casos, no es la kappa sola la que llevaa cabo la cacería: la acompañan en la persecución de la presa sus padres .y hasta los hermanos y hermanas. Destinado a enfrentar riesgos como estos, la suerte del kappa macho puede ser verdaderamente miserable, pues aún si tiene la fortuna de salvar su libertad tras una fuga habil y agotadora, lo más probable es que no se libre de sufrir el castigo, y se vea obligado a guardar cama para una cura de reposo, la que puede prolongarse hasta dos o tres meses.


No nos vamos a poner a comentar las artes amatorias nipolandesas,
evidentemente, pero si nos llama la atención esta frase: En algunos casos no es la kappa sola la que lleva a cabo la cacería: la acompanan en la persecución de la presa sus padres y hasta los hermanos y hermanas.
Todos sabemos que es una tendencia muy natural del ser humano presentar hacia afuera única y exclusivamente lo más bonito, lo que considera como "bello","virtuoso" etc. Japón, evidentemente, no se libra tampoco de esa tendencia general. Y una de esas "virtudes" japonesas era que la mujer siguiera al hombre. Al menos eso es lo que yo, como occidental, siempre he oido. Mucho me temo que sea uno de los muchos fraudes que se suelen dar en este pals.
Se puede pensar que la mujer japonesa actual es más libre y todas esas cosas y que la "Okusan" (una forma de decir Esposa, Señora) antigua no lo era. Rastreando en esta obra uno saca la impresión de que eso no es así,de que era, es y será la " Okusan" la que lleva los pantalones, muy a pesar de la facha viril que ponga el hombre. El "Rusu ga ii" (Es mejor el marido fuera, en la calle trabajando), no es una broma. La caza del macho, o de la hembra, para asegurarse el porvenir o la descendencia, no es una broma. La falta de diálogo en el matrimonio tampoco.
Al menos antes parecía haber como más respeto y cumplimiento de los "deberes" mutuos dentro del hogar, lo que, a la larga llevaba al "amor", sui géneris, pero sentimiento al fin y al cabo, pero ahora....
Todo ello enlaza con lo dicho anteriormente sobre los hijos, al mismo tiempo contradiciéndose y complementándose. Al tiempo que se pretende modernidad, evolucion evidentemente femenina, hay aceptacion de normas antíguas, quizás procedentes del confucianismo, la mujer como obedecedora y seguidora del marido. Un pretendido amor a la occidental, pero asegurándose el porvenir a través de los hijos. Una mayor libertad para todos, pero no aceptando un posible destino adverso en el hijo, en el que se invierte mucho dinero para que después ayude a los padres. Todo esto se mezcla, se confunde, produciendo más de un caso de locura moderna donde se termina o con el asesinato del hijo o de los padres.
En el capítulo ocho de nuestra historia, nuestro amigo el loco conoce la industria de la impresión, la mecanización de Kappalandia. "Al parecer el proceso de la introducción de la producción masiva está avanzando a pasos muy rapidos"
Es evidente que la ideología Meiji, el complejo, en la época, ante la superioridad tecnológica de otros paises y otra serie de factores, hacen que Japón se ponga a trabajar como un loco para superar la hipotética superioridad de los mismos.
Una de las formas de conseguir una buena tecnología es el conocimiento, que se obtiene la mayoría de las veces o a través de la invitación de personas extranjeras, puede ser uno de los múltiples significados de la presencia de nuestro loco en Kappalandia, o a través de libros. Siete millones de volúmenes se publican en las fechas de nuestra novela. Encomiable labor.
Japón, gracias a su esfuerzo por "educarse", conocer etc. ha conseguido un nivel, una posición importante en el mundo ¿Se puede negar? Pero mi pregunta es, ¿ha coneguido este país educarse, unirse al mundo,crear un modelo de sociedad digna de ser aceptada por otras culturas? Mucho me temo que no.
Quizás en su momento era necesaria esa producción de libros y otras
cosas tan ingentes, pero ello ha degenerado en el trabajo por el trabajo,en la desintegración del yo mínimo que cada cual tiene, en la degradación de la naturaleza, muy a pesar de los eslogans en contra que se nos presentan, a perder la conciencia de persona para integrarse en la categoria de número. Es muy triste decirlo pero el japonés se siente orgulloso de los números más que del ser humano. Producir mucho es bueno, autosacrificarse es bueno.
No podemos negar la parte positiva que estas premisas tienen, pero ¿cabe aceptarlas, así, sin critica? Personalmente pienso que no, y uno de los problemas que yo veo en Japón es que se han aceptado sin crítica, dando lugar a crear un estado de tensión muy grande en la persona. Este pais está en crisis, no economica, sino síquica. Pudiera ocurrir en un futuro más o menos cercano que la carne de trabajador estuviera a muy pocos yenes el kilogramo, tal y como lo plantea la novela.
Evidentemente, no es que no haya huelgas, no es que no haya lucha
por mejorar la vida, la hay, pero uno saca la impresión que se lucha por mejorar la propia vida. En realidad se mira muy poco hacia el compañero de al lado para subir todos juntos, más bien se lucha contra él, si no pertenecemos a la misma especie, al mismo grupo.
Otra de las cuestiones que me asaltan al leer el texto es la tremenda cofusión existente entre educación e instrucción. Lectura de libros, memorización, utilizar muchas horas en la escuela se considera estar educado. Ir a la Universidad es moneda tan corriente como comer. Evidentemente el nivel de conocimiento medio del japonés es elevado, pero aunque ello es así, es más educado, más persona? Meter a todos en el mismo saco es peligroso, pero yo diría que no. Conoce más, pero ha perdido en humanidad. Gracias, o por desgracia, a causa de ese elevado nivel de instrucción desde Japón se mira por encima del hombro a aquellos pueblos que, por circunstancias economico - sociales – historicas tienen un nivel más bajo de desarrollo tecnológico.
En Japón se ha confundido técnica con cultura. En Japón hay muy buena tecnología, pero a veces hay que preguntarse ¿dónde esta su cultura?
Quizás sea el capítulo nueve uno de los más interesantes, pero también de los más difíciles de entender, al menos para mí.
El Partido Quorax lucha ante todo por "el bienestar de todo el Estado de Kappalandia" El Partido Quorax esta dirigido por Loppe, que parece no pensar muy honestamente. Alguien dice a nuestro loco:
" Esos discursos... supongo que comprenderá que no son sino un montón de mentiras. Pero todo el mundo sabe que son mentiras, en el fondo viene a ser lo mismo que la verdad..."
Mucho me temo que sea un tema que haya que repetir ahora mismo de la misma manera que aquí esta expuesto.
Todo el mundo sabe que los partidos actuales son mentira, pero se vota a los de siempre, se vota, no se niega el público al voto, y además se les da más votos que nunca. ¿Será el refrán de lo malo conocido mejor que lo bueno por conocer? Quizás es a esto a lo que se llama sabiduría en Kappalandia -Japón.
Lo que sí, creo, se puede decir es que la verborrea japonesa es asombrosa, y digo verborrea porque no hay que confundirse con la poesia.
Kappalandia es un país montado sobre fachadas. Oir a sus representantes políticos es tener que hacer un esfuerzo lingüístico impresionante para terminar, claro está, con la sensación de que no se ha dicho, o no se ha entendido nada, ( que como foráneo será lo mas posible). Un país de fachadas donde no se sabe dónde comienzan las cosas ni donde terminan.
En el Partido Quorax manda Loppe, pero Gael, el industrial, manda sobre Loppe, lo mismo que en el periódico de los trabajadores que, aunque dirigido por Qui Qui, sin apoyo del capitalista Gael no haría nada, pero al mismo tiempo sobre Gael manda su esposa. Entonces, ¿quién manda en Nippolandia? Todo está tan bien repartido, tan bien enredado que no se puede buscar una cabeza de turco. Y el pueblo asiste desde la tribuna sabiendo que está también implicado.Que lo unico que hay que hacer es tener cuidado, no caer en un grave error y aprovecharse todo lo que se pueda. Quizás sea ésta la filosofía que encierra uno de los parrafos de la obra del filosofo Mag:
" El modo más sensato de vivir es despreciando las convenciones de la época en que nos toca vivir y al propio tiempo logrando aparentar que no se viola ni una sola de esas convenciones"
Tal vez sea ésta una de las características más notables de mucha
gente de Kappalandia.
Se habla de NOSOTROS cuando se quiere decir YO. Decimos NUESTRO triunfo cuando deberíamos decir SU triunfo, de él, de nuestro compañero. Hablamos de FAMILIA cuando deberíamos decir PERSONAS DE LAS QUE ME APROVECHO PARA LUSTRAR MI NOMBRE.
Quizás sea éste otro de los grandes engaños que nos presenta esta sociedad. NO es que nos guste, es que nos replegamos para que no nos mate, y si ocurre algo, las culpas al Gobierno que lo forma . . . ¿Quién?
Muchos temas más son los que trata esta novelita de Ryunosuke Akutagawa. Muchas cosas más podríamos hablar, pero preferimos cortar aquí. El libro merece otro libro para su interpretación, comentario estilístico, temático, comparativo etc. etc., espacio del que no disponemos ahora mismo.
Sólo hemos pretendido comentar, conectar con el presente, explicarnos a nosotros mismos por qué esta obra nos había gustado tanto.
Mag, el filosofo de Kappalandia dice: Actuar como abogado del propio yo es siempre mucho más difícil que actuar como abogado de otro. No hemos pretendido ni acusar ni abogar por nadie, sino entender el Yo actual de Nippolandia a través de un texto de un representantede su cultura, en uno de los libros más llenos de finura, hondura, ternura, ironia, sabiduria que hemos leido hasta ahora.
Si el lector lee con atencion verá que las expresiones quizás,tal vez, abundan. Pocas veces decimos que una cosa es así o asá. En última instancia podríamos decir que el Japón del que hablamos e MI Japón, tal como YO lo veo, ante lo cual yo mismo me pregunto si de verdad es así.
Ryunosuke Akutagawa no dice que Kappalandia es de una determinada
forma. Nos pinta un país de una manera sincrónica pero encarrilado en un eje diacrónico. La novela no tiene fin. Esta abierta a muchas posibilidades y cambios...
Muchos de los problemas que plantea la novela en su epoca, me parece, siguen vigentes, otros quizas no. Tal vez este ahí uno de sus grandes logros. Siendo muy de su tiempo, muy de su país, es al mismo tiempo intemporal y universal porque, no nos engañemos, lo que se puede decir del Japón de Akutagawa se puede decir también de muchos otros paises.

ANTONIO DUQUE LARA 24 Junio 1990, Dia de S. Juan.


sábado, 2 de diciembre de 2017

CLÁSICOS JAPONESES Gusuko Budori o la Utopía de Kenji Miyazawa

CLASICOS JAPONESES

Gusuko Budori o la Utopía de Kenji Miyazawa

En mi lento y tortugoso camino de conocimiento y comprensión de Japón hoy le toca el comentario a una obra de Kenji Miyazawa,la Biografia de Gusuko Budori.
Se dice que en toda obra literaria, artística en general, hay siempre algo que refleja, que entronca con la vida de su autor, también con su ideología, en el sentido de pensamiento, no necesariamente siempre político, significado del que sigue cargado tal palabra.
En la pasada Semana Dorada, traducción más o menos popularizada en Japón entre las personas que hablan español del no menos ansiado Golden Week,visité la provincia de Iwate, versus Ijatobu en mi traducción, tanto la ciudad de Morioka como la ciudad de Hanamaki, patria chica de nuetro autor.
Hasta ahora yo había traducido y leido a Miyazawa sin conocer el paisaje donde se desarrolló la mayor parte de su vida.
No puedo ser tan presuntuoso como para decir que ahora lo entienda perfectamente, pero sí puedo afirmar que, con todo los condicionamientos, echar un vistazo al paisaje que enmarca la obra de nuestro autor, ayuda, aunque no aclare totalmente, a la comprension de la misma.
Gusuko Budori, alter ego en este cuento de Kenji, se mueve entre bosques, arrozales, volcanes y frío invernal, latitud norte de Japón.Más o menos puro, más o menos contaminado, conservado o destruido, se puede ver mucho de lo que dice la obra en los campos de Ijatobu-Iwate.
Kenji nace en una familia acomodada, comerciantes en ropa usada y casa de empeño. A los pocos días de su nacimiento hay un terremoto,A los pocos años de su vida el clima no permite cosechar y la gente ha de empeñar ropa y demás para poder comer,
Kenji parece una esponja que recoje todo lo que hay alrededor y lo va archivando en el trasfondo de sus fibras sensibles. Hambre, hambre, hambre... Quizás esta situación no rondo nunca la vida física de Kenji, pero de seguro que le asaltó la sensibilidad.
Hambre, ignorancia, naturaleza, religión. Nos movemos en la historia al mismo tiempo romántica que descorazonadamente cruel de la formación del gran capitalismo Meiji.
Japón ha abierto sus puertas al mundo . Es un país atrasado con respecto a la Europa y la Yankilandia de la época, o al menos así lo creyeron los dirigentes.
Hay que levantar el país, hay que educar, instruir para hacer un país fuerte. Está claro que de no existir esa idea socio política que se expandía por todo el país, por mucho que Kenji hubiera querido, no hubiera podido seguir sus estudios en el Instituto Agrícola de Iwate. Hubiera tenido que seguir mal que le pesara el negocio familiar,
Esta época, este penamiento, yo lo comparo, al menos lo pongo en paralelismo, con la llamada Ilustración Española. Algo parecido es lo que se intentó en la época de Carlos III en España. Limpieza del país,superación técnica, introducción de nuevos cultivos, revalorización del trabajo, hacer de la persona un buen ciudadano, un buen contribuyente que ayudara a hacer un gran país. Decir que es exactamente igual sería demasiado, decir que tiene un aire de familia lo realizado en estas dos épocas en dos paises tan distantes creo que no es una barbaridad.
Esa situación le permite a Kenji seguir estudiando: Agricultura,Vulcanología, Climatología, todas ellas ciencias muy pragmáticas,muy necesarias para la vida diaria.
El Japón del momento es un país que se va transformando en industrial. Tenemos la fábrica de hilados de Ijatobu, pero que aún tiene su base vital en la agricultura, condicionada por la climatología, los volcanes etc.
En el año 1920, cuando Kenji tiene unos 24 años, se dirige a Tokyo al centro del KOKUCHUKAI, agrupación de carácter religioso dirigida por Chigaku Tanaka.Es aquí, gracias a su actuación en la asociación, donde le descubren su capacidad de escritura y le aconsejan que se dedique a escribir como una forma de transmitir las doctrinas religiosas budistas,
En poco tiempo escribe miles de páginas que van a ser la base de su futura produción. La enfermedad de su hermana e lleva de nuevo a su ciudad natal y el futuro de nuestro autor no está claro,
Aunque no conocemos al detalle las líneas políticas del Japón del siglo XX podemos decir que ya desde la Restauración Meiji hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, internamente el país se mueve en una fuerte inseguridad socio política. Por una parte una promoción social, educativa, pero que arraiga en las capas superiores especialmente, incrementando la diferenciacion social entre los distintos estamentos sociales. Una industrialización que no llega tan profundamente a las capas menos favorecidas, y en definitiva una gran verborrea cargada de golpes militares más o nos duros.
Kenji ha visto la pobreza, ha oido y visto a distintos grupos religiosos ante los que reacciona porque la contemplación no da de comer.Hay que hacer algo.Ilustrarse y ayudar, ayudar, ayudar.Le piden que dé clases en el Instituto Agrícola donde estudió, trabaja varios años pero acaba dejandolo.¿Qué ha pasado?
En esta obra , de alguna forma, vienen apareciendo de transfondo todas estas facetas de la vida de Kenji: las hambrunas ylos problemas de su región, la ignorancia y la manipulación por los medios de comunicación de la información del Centro de Vulcanologia. En definitiva, la vida que rodeaba a Kenji.
La asociacion Kokuchukai seguía la línea pura del pensamiento NICHIREN, por el que, manteniéndose bajo la devoción al Emperador,invitaba al Estado a seguir el camino recto.Mas hete aquí que una cosa es la utopía y otra lo que los hombreshacen.
¿Siguieron los hombres el camino recto? ¿Hizo el Estado feliz a sus protegidos? La reacción de Kenji me hace sospechar que no. Deja todo y se aparta de todos para hacer realidad lo que los demás dejaban sólo en palabras.
Grupos y religiones más o menos justas pero que no pasaban de ahí, escuelas que tenían loables deseos pero que no ayudaban realmente al campesino que necesitaba comer todos los días y que cuando venía una de hambre moría de verdad.Capitalismo incipiente pero con estructuras sociaies arcaicas, esclavitud más o menos descarada, en una palabra.
¿Supone la biografía de Gusuko Budori, alter ego de nuestro autor el sacrificio de Kenji Miyazawa en aras de 1os pobres? Todo depende de cómo miremos el tema. Recordemos el famoso AME NIMO MAKEZU, en mi versión española, aparecida en el libro de Antonio Cabezas, Literatura Japonesa (editorial Hiperión) en el que alfinal dice: UN HOMBRE ASI QUIERO SER YO
Este quiero ser creo que puede dar la clave de muchas cosas:Quiero ser, luego no soy.Al parecer, tanto el famoso poema como la historia que nos ocupa pertenecen al último año de vida de nuestro autor.
Yo no sé si Kenji se sentía morir, Morir a esa edad en aquello tiempos heroicos era, desgraciadamente, normal. Su hermana murió mucho más joven.Un hermano aún vive, ya pasados los 90 años,
No creo que lo que aquí nos muestre sea el auto sacrificio como finalidad, pero sí nos muestra el camino de la Utopía, de una Utopía que puede llevar al auto sacrifio. Kenji dice: Quiero ser, luego aún me siento demasiado a mí mismo, no me he olvidado de mí mismo. Digamos que de alguna manera es un profeta de lo que debiera ser el ser humano.
El japonés, los japoneses, aunque muchas veces no se vea o sea incomprensible, o esté poco claro para ellos mismos y para un no japonés, es un pueblo arraigadamente religioso y un pueblo que quiere servir para algo, el no servir es la muerte.
Restauracion Meiji, religión tradicional entendida rectamente,eliminacion de elementos inutiles (¿Para que sirve la pelea, lucha,guerra? ¿No es mejor que el ejercito ayude en las labores de vulcanología que matando gente? Ayuda hasta no sentirse a sí mismo sino en otro, Utopía, testamento literario, religioso, humanista en definitiva, es lo que yo veo en esta magnífica historia de Gusuko Budori.
A nivel de hechos practicos habría que preguntarse si el camino científico que Kenji elige era el más adecuado. La forma de fertilizar los campos, de eliminar las plagas etc. Tal vez en sí mismo era el único que había. A cada terreno aplica una solución distinta. Cada terreno es un mundo, podríamos decir con el refrán. Kenji amaba la tierra y a la gente, a cada uno daba lo que necesitaba.El problema ha venido después, cuando las necesidades de producción han llevado a un desequilibrio entre cuidado de la tierra y orden cósmico,
Una constante en la obra de Kenji es la integración en un todo de vida material, espiritual y cósmica. El ser humano es una celula de un todo más amplio a lo que podríamos llamar universo. El desequilibrio entre las partes lleva al desastre. La Utopía es el equilibrio entre las mismas. ¿Será el sacrificio un camino que pueda llevar a la consecución de la Utopía?

Kokubunji, Tokyo, Mayo1991

ANTONIO DUQUE LARA

CLASICOS JAPONESES: Kenji Miyazawa

Mi encuentro con K. Miyazawa es aparentemente fortuito, aunque quizás habría que hablar más que encuentro con Miyazawa de encuentro con Japón, con su fondo milenario de cultura en donde las viejas raíces se unen a todas aquellas corrientes que forman parte del Patrimonio de la Humanidad, y ello muy a pesar de muchos japoneses que no lo conocen o ya lo han olvidado en aras de cosas más "modernas".
Muy largo sería de explicar ese encuentro y la decisión de traducir a este autor por lo que, por el momento, me van a permitir abstenerme de repetirlo.
Ante la petición de presentar algo para la revista de la Universidad Municipal de Yokohama, tres historias y un poema es lo que he seleccionado de entre las más de doscientas páginas ya traducidas.
En las cuatro obras encuentro puntos en comun: Tanto el mismo Kenji como Kenju (¿su alter ego?), el chotacabras y el elefante blanco todos los personajes quieren trabajar, ayudar, hacer algo, trabajar para los demás, ¿a cambio de qué? Cabría preguntarse, sencillamente de nada,aunque sí parece desprenderse algo también importante de todos ellos: Ahí está la naturaleza, hay que unirse a ella y superar las pasiones personales.
Que en todas las obras haya la misma constante sólo puede tener una explicación: No era otro el pensamiento de K. Miyazawa. Posiblemente,pero también puede haber otra respuesta. Si nos pusieramos a comparar religiones tal vez nos encontraríamos que todas o casi todas nos dicen lo mismo: Servicio hacia los demás, unión a la naturaleza, conservación del equilibrio...
En este punto es donde cualquiera de estas obras puede entroncar perfectamente con la cultura universal y ser entendida sin problemas de fronteras, aunque en principio puedan existir problemas de lengua. ¿Hermoso ideal? ¿Realidad? ... Sin lugar a dudas no podemos responder sino diciendo que lo de realidad brilla más bien por su ausencia que por su presencia.
Dada mi impertérrita manía, ya antigua, de leer primero los textos y.en última instancia los comentarios que haya sobre los mismos, debo decir que mis conocimientos sobre la vida y milagros de K. Miyazawa son más bien escasos, lo que no es óbice, me parece, para poder llegar a entenderlo, siempre que ocurra lo mismo con el lenguaje.
Ya sabemos todos la gran cantidad de corífeos que existen en el mundo de la crítica que nos venden novedades de tres al cuarto cuando lo único que hacen es repetir como papagayos, con todos mis respetos para los papagayos, cosas dichas por otros.
Y añadir sólo una cosa más a lo anterior: Siempre que puedo hago un comentario o leo un libro en tanto en cuanto tiene sustancia espiritual suficiente para alimentarme, por lo que todo lo que diga a partir de ahora estará casi ausente de erudición literaria y si enraizado en la vida diaria, en conexión con ella, de no ser asi tampoco este comentario tendría sentido.

NO RENDIRSE A LA LLUVIA

Al parecer el texto fue compuesto por Kenji relativamente cercana su
muerte y se encontró en un cuaderno de notas.
Todo el texto nos habla de cosas como salud fuerte, sonrisa, vencimiento de las pasiones, ira etc.,escuchar a los demás sin meter nuestras propias pasiones en ello... Todo nos podría hacer pensar en un hombre,Kenji, maravilloso, que llegó a una suprema humanidad. Pero si leemos el verso final nos encontramos con la realidad: UN HOMBRE ASI/ QUIERO SER YO.
Quiero ser yo, lo que quiere decir que todo el poema no es más que un deseo, no una realidad. Según la perspectiva que tomemos a la hora de analizar el texto podemos tener diferentes respuestas sobre su significado, lo que no implica que necesariamente sean antagónicas, pueden ser perfectamente complementarias.
Podemos analizar el poema en su situación histórica, en la antesala
de la muerte de su autor.0 también podemos analizar el texto al margen de toda posible connotación histórica, personal con el autor.
Desde la primera perspectiva tenemos que Kenji no fue un hombre de origen tan humilde, podríamos decir que fue un señorito, pero un señorito que supo romper, al menos sicológicamente, con su condición de posible señor dominador y supo pasarse al servicio de los menos favorecidos.
Al mismo tiempo tenemos que su casita de juncias no lo era tanto así como su salud no fue precisamente un primor de robustez ya que una enfermedad típica de la época se lo llevo de calle en un dos por tres.
Su carácter, según las noticias que nos han llegado, tampoco se puede afirmar que fuera el de un hombre tranquilo y pacífico... pero, a pesar de todo ello....
La segunda perspectiva nos dice que esto es una tremenda oracion, una oración de un hombre de cualquier parte del mundo que se siente unido
al resto de los seres humanos, que se sabe débil y orgulloso y que desea vencerse a si mismo, que aspira a unirse a su comunidad, fundirse con ella, enraizarse, una aspiración de unión con "DIOS", "UNIVERSO", en definitiva, una aspiración si se quiere hasta mística. La religión hecha poesía y la poesía hecha religión sacándonos, en unos versos simples y sin aspiraciones de fama lo más profundo del corazón humano.
Algun día me gustaría saber qué pensaron los compatriotas de Kenji.
Al parecer Kenji no fue muy entendido. ¡Qué loco es este hombre que pudiendo vivir sin preocuparse lo hace de los demás!
¿Y hoy en dia? Al parecer este texto suele aparecer con mucha frecuencia en los libros de texto para niños. Cuando he hablado con algunas personas sobre el hecho de que estaba traduciendo el texto, unos han puesto el grito en el cielo como diciendo : Si yo no lo entiendo, que soy japonés, ¿cómo lo vas a entender tú? Y otros han llegado incluso a preguntarme: ¿Quién es K. Miyazawa? Por muchas personas que hayan sido con las que he hablado, evidentemente no ha sido con todo el pais, por lo que querer deducir algo concreto es un tanto arriesgado, pero aún y así, ¿qué se puede pensar con tales reacciones? ¿Entienden los japoneses texto tan clásico dentro de su propia cultura? ¿O será ya una cosa "vieja"?

EL PARQUE DE KENJU, EL TONTO

A Kenju, un niño con retraso mental que es la mofa del pueblo, un día le da por plantar cedros. Si antes era lo que era ahora va a ser la mofa con regodeo. Kenju muere y la "industria" invade la región, la gente vende sus terrenos pero no asi los padres de Kenju, lo que a todo el mundo parece bastante extraño. Viene gente que no tiene nada que ver con el lugar, gente sin raices pero que, siempre los niños, se aprovechan del bosque de cedros sin plantearse nada sobre cómo ha llegado a formarse.
Un antiguo alumno de la escuela del pueblo vuelve de America y se encuentra con su antiguo bosque: ¿Quién es el estúpido, quién el inteligente?, se pregunta el medico en voz alta.
Aqui tenemos, me parece, el centro del texto. En la época de Kenji Japón se está industrializando pero, Kenji asi parece sentirlo, se está desenraizando al cambiar el barro por el asfalto, el arroz por el hierro. Podría hacer sospechar que Kenji era un hombre de tendencias conservadoras. Yo creo que no. Ya vimos en el texto anterior, y creo que en todos los textos se encuentra , Kenji lo que hace es reflexionar sobre la tremenda necesidad de mantener el equilibrio entre la naturaleza y progreso técnico, pero como conocia muy bien el carácter de su pueblo hacia las novedades, ese dejarse arrastrar por las necesidades perentorias, ese pensar poco más allá de lo que se tiene delante de las narices, parece que se muestra mas bien conservador. Aunque también sería cuestión de ver cómo influyen sus aptitudes religiosas en el enfrentamiento con la cuestión técnica. La sospecha que yo tengo es que para este hombre técnica, ciencia y religión vienen a ser todo uno y lo mismo, lo que tampoco sería nada de extrañar ya que es un hecho que se ha dado en todo espacio y lugar. Sólo tendriamos que averiguar si ese pensamiento se anquilosa, como lo hizo en Espana en su tiempo, o se va amoldando a nuevas realidades, haciendo compatibles cosas, en principio tan desiguales.
En el pasado español, vea el lector la Historia de España, el dogmatismo religioso terminó matando el progreso técnico-cientifico. En Japón, por lo que yo veo, ese progreso ha terminado matando el sentido ético -religioso de las personas, en su significado primigenio de sentimiento que une a la comunidad. Muchas personas parecen haber optado por la diosa tecnología matando el Yo - Nosotros en nombre de la máquina, lo que al cabo del tiempo parece haber llevado a una situacion de caos, si no social, que también existe, aunque aun no haya estallado, al menos sicológico,donde la identificación con la tierra parece cada día más débil si bien muchas personas muestran extrañas formas de identificación a lo que e daría mejor el nombre de nostalgia de lo que fue que el de identificación auténtica. Si ese verdadero amor existiera, ¿no se eligiría mejor el barro al asfalto? ¿O hay todavía algo más complicado detrás de toda esta cuestión?

EL CHOTACABRAS

- ¡Humm! Ya está aquí otra vez. Mira que tipo: La vergüenza de los pájaros!
Buena frase para darnos a conocer algo muy presente en muchas sociedades, y también muy enraizado en la cultura japonesa, a pesar de todo.
Según el nivel en que se plantée el problema lo podríamos denominar como discriminación social, racial, sexual o nakama hatsure, como se le conoce popularmente en japonés .Esta visto que la canción de Brassens sigue teniendo demasiada vigencia, incluso en lugares tan apartados de Francia como Japón.
Todo el que no este en armonía con el conjunto es despreciado, todo
el que no piense igual a los otros se e pone la interrogación sobre su propia condición como japonés. Todo el que es diferente no es tan fácilmente aceptado aunque el aparente aceptador ponga una sonrisa como la de un cocodrilo.
Todo esto descubre, por otra parte, las actitudes de los pájaros ante el gran dominador del espacio, el halcón. Ese desprecio a los de abajo yel temor a los de arriba permite a estos mantener su situación de preponderancia llegando a la osadia de intentar cambiar hasta el nombre delas cosas: ¿Cómo podria llamarse el chotacabras de otra manera, sino chotacabras por mucha fuerza que tenga el halcón? Yo veo una crítica implícita a la estructura social japonesa y es posible que a la política militarizante de su época,así como a la sumisión incondicional del pueblo, ya de por sí oprimido. Es como si éste, aparte de estarlo. le gustara, lo que parece, por otra parte, proyectarse sobre realidades más cercanas a nosotros en el tiempo.
Otro de los temas que parece plantear el texto es el equilibrio entre recursos naturales y vida diaria. La conversacion entre el chotacabras y el martín pescador es sintomática y que nos adelanta en el tiempo uno de los temas perentorios de estos nuestros.
El chotacabras mata insectos, quizás más de los necesarios, el halcón quiere matar al chotacabras, simplemente para mostrar su poder. El martín pescador vive de los peces.
- Hazme el favor de dejar a un lado el pescar sólo por diversión, maltratando a los pobres pececillos ,¿vale? ¿Qué más se puede añadir a estas palabras? Gracias al esfuerzo de muchas generaciones este pais ha alcanzado unas altas cotas económicas, no se puede dudar, pero ¿a costa de qué? Evidentemente el deterioro de la calidad de la vida es tan notable, la dependencia de la tecnología y la importación es tan grande, el exceso consumista es tan amplio que el día en que las vías de abastecimiento se cierren el cataclismo puede ser espantoso.
No es un problema exclusivo de Japón. Los problemas se proyectan como la sombra de la peste medieval sobre el mundo entero. Se ha roto el
equilibrio. Las zonas de bosque están siendo aniquiladas, la capa de ozono de la atmósfera se ha roto y se avecina el incremento de la temperatura con los consiguientes desequilibrios atmosférico geograficos.
- Hazme el favor de dejar a un lado el pescar sólo por diversión...
Mucha diversión le ha echado el ser humano a su autodestrucción.
Otro de los temas de este cuentecito es el de la estructuración social.
Actualmente, teóricamente, si un individuo tiene capacidad, conocimientos, es trabajador etc. puede subir en la escala social y situarse allí donde le corresponda. Pero, ¿es eso completamente cierto? Para eso tendría que haber una verdadera igualdad de oportunidades en estudios,formas de selección, promoción etc., y esa desigualdad ya empieza en la elección misma de la escuela. Primero, porque por mucho que una familia se sacrifique para pagar una escuela siempre hay un límite. Segundo porque muchas veces, la mayoria, el indivíduo se ve inducido desde pequeñito a elegir un futuro que, a esas edades, es imposible discernir. Los papas ya van marcando, mediatizando el futuro. Tercero porque el sistema de selección no se hace en base a unos resultados de trabajo, interés, constancia, sino en base a un examen, producto de un momento en que la memoria pueda funcionar más o menos bien, y después..., no importa que todo se olvide, y en última instancia porque sigue presente la casticización de la sociedad, aunque no lo parezca. Incluso los grandes ladrones, si son "maestros" se han convertido en algo intocable. Lo que cuenta es el ''nombre"no el "hombre".
El chotacabras, que quiere "servir" para algo, va pidiendo en las altas instancias del cielo y llega a la Señora Aguila:
- Señora Aguila, lléveme con usted, por favor. No me importa morir
ardiendo. A lo que la Señora Aguila responde:
-Eso es imposible, no. Se necesita ser de una gran categoría para llegar a ser estrella. Además de mucho dinero.
El problema es que si bien no todo el mundo aspira a ser estrella,el ochenta y pico por ciento de la poblacion se siente cercano a ello y además muy orgulloso de serlo.
Como podemos observar el ser humano no parece tener remedio. Se inventa una religión que niega la estratificación, pero debe ser seguramente como algo ideal a alcanzar, ya que, por otra parte conoce muy bien que eso es practicamente imposible de alcanzar dada su tendencia a la voluntad de poder.

OPPEL Y EL ELEFANTE

Nos había un vaquero... Una hermosa manera de decirnos el autor que vamos de cuentos, que vamos de tradiciones o cosas que pertenecen al pasado. Una hermosa manera de ponernos, moraleja a deducir, en pasado algo
más que presente.
Un extraño elefante blanco se acerca al descascarillado del arroz en
un pueblo cualquiera. Oppel un tipo inteligente, según la imaginación del narrador, sabe aprovecharse de la ingenuidad del animal para su propio beneficio. Primero le promete el oro y el moro, lo presenta todo de forma maravillosa, (¡Ay, cuántas veces presentan a los incáutos hermosos trabajos que no encierran más que trampas!).
A continuación le va presentando elementos de consumo que pronto se van a descubrir una trampa de la que el pobre animal, engañado, no va a poder salir tan fácilmente. (¿Qué se podría decir de los hermosos coches,pisos, estaciones de recreo divertimentos con señores/as estupendos de la vida actual?) Y cuando ya está todo amarrado y bien amarrado empiezan a subir los impuestos, a aumentar el trabajo y a disminuir la manduca (Después en nombre de un buen patriotismo se exigirá trabajo y abstinencia como forma de fomentar la moral social).
Todo esto que parece sacado de una película o de un cuentos sobre
las dictaduras latinas o africanas no es otra cosa que el resumen de un cuento de hace ya algunos años de nuestro autor japonés.
Cuando el elefante se encuentra desesperado y no piensa en otra cosa
que en escapar por la via de la muerte como forma de alivio, por medios también de cuento pide ayuda a sus compañeros que, negros de rabia atacan a Oppel y terminan destruyéndolo, en el cuento, evidentemente.
Según mis informes, no muy abundantes, por otra parte, en este texto van implícitos sucesos de represión hacia grupos de filiación comunista allá por los años en que Kenji vivía.
Como se ve, a la hora de pegar palos tampoco en Japon se quedan cortos, aunque quizás lo que sí es digno de admiración es la sutileza con que se ejerce la dictadura de las conciencias en el pasado y en el presente y todo el mundo tan contento. ¿Será esto también contra lo que Kenji arremete y no acaba de ser comprendido? Tal vez.
En fin, un cuento como tantos otros que existen que se quedaría en ello si no se volviera a repetir cada día. Y si no que se lo pregunten a la persona a la que va dedicado este trabajo.
Bailaora de flamenco es llamada por Y. K. para trabajar en Japón. Se
le presenta el trabajo en unas condiciones que, después, tras muchos Kms.de viaje resultan ser muy distintas y, además sin explicación, a la manera Oppeliana: No tengo dinero, no puede ser, lo que podríamos traducir por "Han subido los impuestos". Y al final invitacion a acciones que, sin estar en el contrato ( Los dictadores no saben leer), atentan también contra el mínimo de honestidad de las personas (Aunque los dictadores y su moral sean siempre muy honestos). Al final ese elefante del flamenco es despedido por no tragar y no querer encadenarse y, claro está, sin poder protestar por ser extranjera y tener que someterse a las leyes locales siempre en connivencia con el verdugo.
Como podemos comprobar los cuentos no lo son tanto cuando nos da por asomar la cara por la ventana y ver la calle que tenemos en frente.
Del cuento de Oppel podríamos sacar la moraleja de que es necesaria
la solidaridad para poder sobrevivir, de la realidad diaria lo unico que muchas veces se puede sacar es la conclusión de que las dictaduras del resto del mundo se quedan a la altura de un zapato frente al castramiento mental de otros pueblos que parecen regodearse en su propia esclavitud que no lo parece porque no se llevan las cadenas de nuestro amigo el elefante.

CONCLUSION

¿Qué conclusión se podría sacar de este rápido, escueto, radicalmente personal y poco erudito análisis de las obras aqui presentadas?
Las situaciones que nos plantea en su época nos traen a la nuestra como si el tiempo no hubiese transcurrido.
Tecnología, Ecología, Religión o Creencias Eticas, tres elementos que deben darse en equilibrio para la mejoración de nuestra condicion de Seres Humanos, no para nuestra destrucción.
Ayuda mútua, servicio a los demás, salir de si y darse como ideal de vida y forma de superación de egoismos persosalizantes.
Igualdad de los hombres entre si, por mucho que su apariencia nos pueda llevar a suponer que existen diferencias.
En esto resumiria yo, tras una revisión superficial y nada exhaustiva algunas de las ideas de K. Miyazawa, pero, por encima de todo ello diría que es necesario considerar a nuestro autor como un escritor que,quizás, sin la brillantez de un Mishima, sin la extraordinaria filigrana lingüística y mental de un Kawabata los supera en proyeccion universal y todo ello porque va a una raiz mucho más profunda que todos los particularismos culturales, a la raiz misma del corazón humano y su relación de equiiibrio con el mundo, cosa que, por lo menos hasta ahora, no he descubierto en la grandeza, indudable por otra parte, de los antedichos autores.
Creo que, ante todo, Kenji es un hombre muy de su tiempo y de su lugar, mucha raiz hay en sus venas, lo que lo hacía cada día, al mismo tiempo, más japonés, más universal, más humano, en una palabra.