domingo, 12 de noviembre de 2017

URASHIMATARO

URASHIMATARO

Erase una vez un lugar llamado KITAMAENOURA, donde vivía un mozo llamado URASHIMATARO. Vivía sólo con su madre, que ya tenía cerca de ochenta años. Era pescador y todavía no se habia casado.Su madre siempre le decía:
- Taro, cásate mientras yo esté bien.
Pero Taro respondía siempre a las palabras de su madre:
- Yo todavía no tengo suficientes ingresos, de forma que , aunque me
case, no puedo dar de comer a mi mujer. Sera mejor olvidar esa idea, y continuar como hasta ahora-, y no se decidía a casarse.
Al poco tiempo la madre cumplió 80 años y Urashimataro llegó a los 40. A principios de uno de aquellos otoños, el viento empezó a soplar del Norte, porlo que no se podía salir a pescar. La situación duró bastantes días. Si no había pescado no había dinero, y si no había dinero no se podía dar de comer a la anciana mujer.
- ¿Mejorará mañana ? Si así fuera podría salir a pescar...- ,se decía
por la noche, antes de acostarse.
Una hora antes de salir el Sol abrió los ojos. Miró hacia el cielo y vio
que estaba hermosamente despejado.
¡Por fin! ¡Menos mal! Hoy podré ir a pescar...
Se levantó, preparó los aparejos de pesca y se metió en su bote. Sin embargo no pescó nada antes de que saliera el Sol por el Oeste.
- Esto es un problema. ¿Tampoco habrá nada hoy para darle de comer a mi pobre madre?-, se decía preocupado.
Estaba asomando el Sol su rostro por Oriente cuando pareció que un
gran pez se había tragado el anzuelo. Tiró de la caña con todas sus fuerzas, pero no era un pez, era una gran tortuga.
Aunque Urashimataro procuraba que se desenganchara, la tortuga parecía no querer irse.
- Creía que era un besugo, pero es una tortuga. Mientras estes tú por
aquí no picará ningún pez. Así que , vete, por favor, lo más lejos posible-, le dijo a la tortuga , y la lanzó lo más lejos que pudo.Volvió a tirar el anzuelo para intentar pescar algo, pero otra vez ocurrió lo mismo. Durante un largo rato no pudo pescar nada.
Por fin parecía que algo había caido en el anzuelo. Fue a levantarlo
y:
-¿No eres tú la misma tortuga de esta mañana? Te dije que te fueras
pero has vuelto a picar. Ah, hoy no es mi día, parece-, iba diciendo Urashimataro enfadado, ya que no podía volver a casa mientras, al menos, no hubiera cogido un pez.
De nuevo se preparó para pescar, concentrado, esperando obtener algo.Ya se estaba poniendo el Sol cuando, de nuevo, algo picó en el anzuelo. Como en las ocasiones anteriores se trataba de la misma tortuga. La volvió a cogery la lanzó lejos, con todas sus fuerzas.Ya se había puesto el Sol. Viendo que no podía hacer nada, se dispuso a regresar a casa. Entonces, frente a él venía un barco grande.
- Nunca he visto un barco así ¿De dónde vendrá? ¿Dónde ira? Sin duda vendrá de un lugar lejano para ir a otro lugar más lejano todavía-. Urashimataro iba pensando así, y seguía en su barco en dirección a su casa. El barco grande se dirigió hacia él y se detuvo justo ante su bote. Entonces , el que parecía capitán del barco, salió a cubierta:
- Urashimataro, Urashimataro...-, lo llamaron.
-¿Sí? ¿Qué ocurre?-, preguntó.
- Yo soy sirviente de la Princesa Otohime, del palacio de Ryugu. La
Princesa me dijo que te guiara hasta el palacio. Sube al barco y vamonos-,
dijo el capitan del barco; pero Urashimataro:
- No puedo ir al palacio de Ryugu, porque si así lo hiciera, mi madre
se quedaría sola. Tiene ya ochenta años y si yo falto no podría vivir.
- No te preocupes, ya me encargo yo de que no le falte nada para vivir.Vamos.sube ya .
Al escuchar esto, ya convencido, subió al barco. Al poco rato el barco se adentró en una espesa y extrana niebla que, al desaparecer, dejó ante los atónitos ojos del hombre un magnífico palacio: el palacio de Ryugu.
Ante la puerta estaban esperando Otohime y sus damas, vestidas con bellas y hermosas indumentarias, adornadas de hermosa pedrería. Ante ellos nadaban los peces, y ,desde alguna parte, se escuchaba una música bella y agradable.
- ¡Bienvenido, Urashimataro!-, le saludaron todos los que habian ido
a recibirlo.
Ricos manjares, bella música, hermosa danza, eran ofrecidos contínuamente a Urashimataro. Cuando creía que solo habían pasado tres días desde su llegada realmente ya llevaba tres años allí. Un día le dijo a Otohime:
- Princesa Otohime, nunca olvidaré la amabilidad que has tenido para
conmigo, pero mi madre está sola, y yo estoy preocupado, asi es que , con permiso, vuelvo a mi país.
Entonces Otohime le entregó tres cajas como las que se usan para guardar joyas.
- Urashimataro, cuando tengas algún problema abre estas tres cajas- , dijo la Princesa. Al poco subió de nuevo al barco y regreso a su lugar natal.
Una vez regresado, pudo comprobar que la forma de las montañas y
colinas había cambiado, que muchos árboles habían desaparecido y otros estaban secos por el suelo.
-Sólo estuve tres años fuera, pero... ¿Qué ha ocurrido aquí? - , se
preguntaba, y se dirigió hacia donde crea que estaba su casa.
Allí, en una choza de paja de arroz, vivía un viejo, triste y solitario.
- Yo vivía aquí , en este pueblo. ¿Conoce usted a un hombre llamado
Urashimataro? -, le preguntó al viejo.
- Yo he oido decir a mi abuelo , que en tiempos de su abuelo,vivió en
este pueblo el tal Urashimataro, pero que un día se fue al palacio de Ryugu.
La gente estuvo esperando durante mucho tiempo, pero que al final no volvió.
- ¿Y la madre de Urashimataro?
- Ya hace mucho que murio.
-¿Dónde está su tumba?-, volvió a interrogar Urashimataro.
El viejo se lo explicó y se dirigió hacia allí. La tumba estaba cubierta de hojas de árbol. La limpió un poco y pudo comprobar que su madre hacia ya muchas decenas de años que había fallecido.
Después visitó el lugar en donde creía que estaba su casa , pero no encontró apenas nada de lo que fuera su lugar. Muy triste, sacó de su zurrón
las tres cajas que le había dado la Princesa Otohime. Abrió la primera y había unas plumas de grulla. Al abrir la segunda empezó a salir un humo blanco que envolvió a Urashimataro que, de pronto, quedó convertido en un verdadero
anciano, con pelo blanco y encorvado por la cintura. Abrió la tercera de las cajas y sacó su espejo,donde pudo mirar su envejecida figura.
-¡Qué extraño es todo esto!-, pensaba mientras se miraba al espejo.
Entonces sopló un poco de viento y las plumas empezaron a bailar en el aire. Las plumas se convirtieron en una grulla que descendió y cogió a Urashimataro por la espalda en su pico, elevándolo por los aires.
Cuando iba subiendo , pasaron por encima de la tumba de la madre de Urashimataro, y justo en ese momento, Otohime, transformada en tortuga,se encontraba encima de una colina, junto al mar. Había venido para despedir a Urashimataro.


jueves, 2 de noviembre de 2017

ROMANCE DE LA PENA NEGRA

APROXIMACION PERSONAL A UN POEMA DE
FEDERICO GARCIA LORCA:
ROMANCE DE LA PENA NEGRA

Mucho se ha escrito sobre Lorca y su obra: tanto, que pretender ser original o presentar tesIs nueVas resulta una pretension subida de tono.
No pretendo hacer aportaciones nuevas, sólo una aportación "personal ", lo que no implica que la misma aportación no haya sido hecha por otros, de ser así yo todavía no la conozco.
Muchas son las formas de acercarse, de aproximarse a un texto, a cualquier texto literario de cualquier pais: la de las escuelas críticas de distinto orden y calibre, las arbitrariamente históricas, las ideológicas, las... ¡en fin, montones!
En ésta,mi breve y personal aportación, puede haber un poco de todo. Digámoslo ya: fue una visión, una comprensión instantánea, de lo que , a mi parecer, significa la Pena Negra en la poesia, en la vida de Lorca. Se podría decir que es una aproximación intuitiva, que puede ser tan o tan poco válida como otro tipo de aproximación cualquiera.
Esa "intuición " se produjo cuando llevaba pocos meses de ser estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, en mi cuarto año de estudiante universitario. Había leido a Lorca, pero no estaba tan imbuido del amor, yo diria mítico, casí místico , que se Ie profesa en Granada, como para haberme dejado llevar por un sentimiento irracional. Es más, creo que mucha gente lee a Lorca u otro cualquier autor, sin haberse puesto a reflexionarlo, lo que me parece lleva a hablar , muchas veces, con un sentimiento de amor sin sentido.
El tiempo, largo tiempo ya , fue corriendo como por un cauce escondido, desde su alba hasta su despertar en letra. Desde entonces otras lecturas he hecho de Lorca y sobre Lorca. Creo que fue POETA EN NUEVA YORK la que más profundo dolor me causó. Y digo profundo dolor en el sentido físico del término, porque, si bien yo no me siento capaz de explicar una obra tan impresionantemente alucinante como POETA EN NUEVA YORK, en términos, valga la palabra, científicos, si me siento capaz de sentirla desde el fondo de los huesos.
Para mí el ROMANCERD GITANO, la Pena Negra, es una poesía que ve al hombre, al ser humano desde su dimension de humano y ser enraizado , poesia enraizada en la tierra, sentida en la tierra, en una tierra rica y fértil que nos es quitada cada día metafísica o físicamente, en provecho de unos pocos. Digo el hombre, no el gitano, porque me parece que el gitano es sólo y exclusivamente el símbolo de ese hombre, aún vivo y aleteando, expulsado del mundo de los dioses, de la gracia divina, que sólo tiene la tierra , cuando la tiene, para morir. Tierra de la que es expulsado, tierra negada.... ;Ay! Dolor multiple en su valor de simbolo.
El hombre le niega al hombre la tierra, y el macho a la hembra su condición de hembra igual en valor al macho, su condicion de mujer, de ser humano. Los gitanos, la mujer gitana, en este caso, por mujer, por gitana , por andaluza, pandereta del España y del mundo durante largo tiempo, asume el simbolo que sube desde el escalón de ser individual , por gradación, al de símbolo de madre-tierra maldita y mancillada.
Cuando yo llegué a Japón, a los pocos dias, escuche un concierto
de KOTO, cuyos efectos todavía me quedan grabados en los rincones del alma. La melancolía de la música, del poema, que alguien me iba explicando, no era para mí sino otra forma de decir lo que el Cande Jondo dice, lo que los cantos de los negros en los algodonales del Sur de Estados Unidos decían, anhelando su libertad perdida: negación de tierra y vida.
Al llegar a Japón, desde mi Córdoba, pequeñita y enraizada, y meterme en una ciudad tan desmesurada como Tokyo, un puñal se me clavó en el costado. Un puñal que me hizo gritar de nuevo. Puñal - grito - pena negra que todos llevamos clavada, de cuya combinación salió el poema que transcribo: Granada, N. York, Tokyo. Creo que no hay mucho más que decir. Transcibo mi poema, el poema de Lorca en la segunda parte de este trabajo, y a continuación mi "intuición-comentario al poema lorquiano.

II
... POR EQUIVOCACION
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
F. Garcia Lorca
Soledad Montoya, gitana a ultranza
y por equivocación,
baja cada dia, sola, Soledad,
por el monte claro del Albaicín.
Mariko Nakamura, oriental a ultranza
y por equivocacion,
recorre cada dia Shinjuku, Nakano,
o se pierde por las verdes llanuras de
Hokkaido.
Nancy Smith, yankee a ultranza
y por equivocacion,
mira hacia el EMPIRE STATE
o hacia la gran mole de WALL STREET.
Soledad, Mariko, Nancy...
¿Qué importa al fin y al cabo, Granada,
Tokyo , Nueva York?
El hombre, como el pajaro,
busca su vuelo
por las nubes, por el aire,
por el infinito azul de la Vida.
Soledad, Mariko, Nancy...
¿Qué importan los nombres cuando
ese sentimiento de humanidad
perdida
se agranda como una bestia
recorriendo el mundo?
¿Qué importan los nombres cuando
el HOMBRE se siente SOLO?

El poema salio así, sin más. No pretende ser ni bueno ni malo. Un día lo escribí y hoy esta aquí. Para el que no lo conozca o no lo tenga a mano, reproduzco el poema de Lorca, segun la edición de Espasa-CaIpe, en su Colección Austral, edición de 1972.
ROMANCE DE LA PENA NEGRA
a José Navarro Pardo.

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿porquién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegria y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
jSoledad, qué pena tienes!
iQué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limon
agrio de espera y de boca.
iQué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
iQué pena! Me estoy poniendo
de azabache, carne y ropa.
;Ay mis camisas de hilo!
iAy mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.
Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena límpia y siempre sola.
i0h pena de cauce oculto
y madrugada remota!
III
Con un fondo de belleza resplandeciente, tras un fondo de luz y sombra, nítido, un aullido negro venía de otros mundos. Soledad, Montoya. Soledad, sola, siempre sola, por mujer y por gitana. Soledad, pisoteada de siglos, por el macho que no lo es o no sabe lo que es. El bruto que entumece tu cuerpo, que lleva tus hijos hacia la muerte en la guerra, a esa carne de tu carne, a esa sangre de tu sangre, ese hombre, que sólo puso la semilla, y que piensa sólo en su honor, ese hombre es el que te pisotea.Por gitana, por Montoya, tú, sola. Andaluza, pandereta de España, pandereta de Europa. Gitanos de la charanga y pandereta que revolvía el estómago a Machado, ¿no es contra eso contra lo que escribe Federico, desde otros alcazares? Por gitana, par mujer, por andaluza y por española, Federico te dolió hasta los huesos. Pero tú, bajas, cobre amarillo : gitana, española de otra orilla llegada, de otros mundos. Dicese de la India o de Egipto. ¿De donde viene tu pena? Clavada estás en un monte de Graná, pero tú vienes de más allá. Sí, amarilla, tal vez desterrada ya, quien sabe por qué, desde tu primer nacimiento. Asia. Desterrada desde tu misma aurora. ¿Qué se busca? ¿Es un nuevo amanecer lo que buscas o esos gallos de las picas buscan hacia atrás su propio principio?
¿Un nuevo amanecer que no existe o tu raiz buscan? ¿Qué, qué es lo que buscas?
Noche de diciembre. Granada. El frío que se cala hasta los huesos cuando subimos al Sacromonte. Gitanas, gitanos, flamenco de tres al cuarto para turista borracho que no sabe por donde anda. Me llevaron por un camino. Allá muy lejos, a lo lejos, la Alhambra. Resonancia Oriental, iluminada y bella, bajo una blanca torta de luna fría. El viento se filtraba por las rendijas de los montes llegando hasta las rincones mas oscuros de la sangre, hasta la medula.
¿Lola Montes? ¿Es así como se llamaba la cueva? Las cuevas del Sacromonte son lugares llenos de misterio de siglos. Gitanos garbosos, con navaja, tal vez, bajo la chaquetilla, aplaudidos, pero despreciados en el fondo, de siempre, de lejos, por su vida, contra todo aquello que les han querido imponer, librando su derecho a ser libres. Poesía de charanga y pandereta o, en el mejor de los casos, símbolo de lo que viene mas allá del tiempo.
Conversación al amor del fuego. Tema: los gitanos y Lorca, y unos azulejos supuestamente firmados por el artista. La cueva de Lola Montes y el primer teatro lorquiano. Fuera hace frío, sopla el viento... La conversacion se desarrolla al amor del fuego...
Ya es hora, ya es tarde... La hora de partir. El callejón era oscuro cual boca de lobo. En frente la Alhambra, iluminada con resonancias de otros mundos, La oscura salida la iluminaba, en perpendicular la luna, blanca, fria como cuchillo que se clava, daba luz suficiente a ese oscuro infiemo. Y los perros... Un instante, un segundo tal vez... iGuauuuuu, Guauuuuuu! Aullaron, aullaron de dolor, pena, rabia, tristeza, odio.... Aullaron por siglos reconcentrados, con voz de acibar, con voz de llanto de otros desconocidos mundos.
Senti los aullidos clavarse en mi estomago, en mi costado. ¡La pena negra! Aquello era....
Pena negra, caballo y sombra: caballo libre del viento descansa en lo umbroso de los campos, a la vera del árbol, viviendo, viviendo. Sí, libre. caballo de vida. Soledad. Dura de carne y fuego. Fuego, fuego de vida, fuego que no podría hacerse dentro de una casa, porque una casa significa estabilidad, tranquilidad, raiz, tradición. Tú no tienes tradición, tú no tienes tradición. Tú lloras al darle a tu hijo ese pecho de yunque forjador de vida y forma. Lloran y lloran tus pechos mientras le cantas a tu hijo. Has perdido tu casa, allá, tal vez en el alba del tiempo.
¿Y todavía te preguntan? ¿Y todavía quieren saber qué buscas? Está claro. Tú misma, lo que no te han dejado ser. Está tan claro que no haría falta preguntar, pero las gentes son tan ciegas, o tan cínicas... que preguntan.
¿Por quién preguntas, sola, sin compaña, ¡anatema! y de noche? Claro, tú, mujer, debes estar en casa de noche. Allí, para pudrirte, como es tu deber, ¿verdad?
Eso es lo que quieren...
Pero Soledad, sola... vida que busca libertad, libertad tan cara, caballo loco, ¿dónde vas? ¿No entiendes que el mar, la vida, tú sola no podrás con ella? ¿No entiendes que ese no es tu oficio? ¿No entiendes que eso de ser libre no se ha hecho para ti? Esas alas de la vida, esas nobles explicaciones te tragaron a ti, a tu ansia de vida. La vida es eso... Aguante. iMalditos! ¡E1 Mar!
No, el mar no es muerte, el mar puede ser vida. ¿Y qué importa que el mar sea muerte o vida? ¿Qué importa? No es en el mar donde está el dolor. El mar puede ser principio o fin de todo. El agua corre, se desborda, vibra y siente y va a dar al mar..." Nuestras vidas son los rios que van a dar a la mar que es el morir"
¿Y aquí? ¿Y aquí en esta tierra ? ¿En esta tierra mía de siglos, en esta tierra de dolor, explotación, miseria y pena? Por mujer, por gitana, por andaluza y española , ¿quereis que le tenga miedo al mar cuando de siglos me habeis robado la vida, la sangre, me habeis envenenado con vuestras mentiras?
No, la muerte no es nada, el dolor es la tierra, es el olivo de la vida. El olivo, símbolo de los dioses del Olimpo. iAy, el olivo! Bajo sus hojas, bajo sus ramas se escondieron mis pechos, hurtados a la vida, se escondieron mis nalgas buscando vida desde los sexos putrefactos.
Si, Soledad me llamo, y estoy sola, triste ya , y mustía; tan mustía que parezco muerta . Mi carne ya no sirve, ya no es joven, vosotros , los grandes, los ricos, los portentosos, los poderosos del olivo y la vid, (vida al fin) ya no me quereis, ya no me necesitais para adornar vuestras salas de vicios y placeres.
Zumo de limón, no, las palabras se quedan cortas: acibar. Agria tengo la sangre, de esperar, de llorar, de... ¿que Dios que ya no lo sé? Ya no me salen, ya no me acuden las palabras a la boca, y no acuden porque han sido pisoteadas y mancilladas durante siglos ¿Me entendeis?
Siglos de dolor llevo sobre mis espaldas. Tanto dolor que me estoy volviendo loca. Girar, girar en la voltaria rueda del destino. Mi pelo de joven y doncella, mis trenzas de mujer arrastro de la comida, de la cocina, al lecho de la muerte. No , no tengo placer de vosotros. Negra pena, pena negra, tan negra como el azabache se va a poner mi sangre, mi cuerpo de tanto esperar... Mi ropa, mi fina ropa de recien casada. Amor, ilusión ¿Qué fue?, ¿en qué quedó?... Agua clara, pura y límpia de la mañana necesito para mi cuerpo y mi corazón, si no me lavo, si no me limpio de esta suciedad que me aplasta, ¿cuál será mi fin como ser humano, como mujer, como andaluza, como gitana o lo que yo sea?
Soledad, ¡AY! ¿dónde irás a parar?
*
Agua que corre, río de la vida, río que trae de siglos, cauce oculto, las penas de los hombres, de los gitanos. Azul reflejo del cielo, verde de la esperanza, vida al fin, amarillo, calabaza, cresta del sol cuando sale por Sierra Nevada. El rio, claro, de la Soledad, de la pena, del dolor del hombre, se abre a un nuevo amanecer, a un nuevo día, a ese nuevo día al que todos abrimos los ojos, pero que no sabemos dónde empezó. ¿Dónde empezó ese dolor del hombre?

El poeta no lo dice, no dice nada.... Todo viene de una madrugada remota....

domingo, 22 de octubre de 2017

A COMPRAR.....

A COMPRAR.....

Eran las 9.30 de la mañana. La noche anterior aunque se habían acostado a buena hora, él no había podido dormir bien. Ella sí. Pegada como una gatita al brasero, había dormido de un tirón . El no. La noche habia sido de viento y agua, y aunque el agua no le producía un especial efecto, salvo que hubiera verdadero peligro, el viento era uno de sus puntos débiles en cuanto a la metereología. Le producía horror desde los tiempos en que sus padres se quedaron una noche en el melonar que cuidaban e hizo un viento más que huracanado. Bastante tarde logró dormirse.
Empezó a soñar con un sueño entre profundo y duermevela. ¿Estaba en el Caribe? No podía determinarlo, pero sería así. Las mozas, hermosas, ligeras de ropa y una cadera que se bamboleaba como para resucitar a un dormido.
Una de ellas se acercó a él . Lo camenzó a besar con tal pasión que la boca se le abrió. El no se alejó aunque no conocía a la dama en cuestión. Unos labios ligeramente untados con una película de miel y del interior de la boca un chorro de líquido con sabor a chocolate.
-¡Por todos los dioses! ¡Qué ricura!-, y abrió los ojos.
-¿Quién es esa ricura? -, con rostro semienfadado y una sonrisa profunda en los ojos que hablaban de amor y felicidad.
-Este despertar tan maravilloso, cielo.
-Bueno, jamoncito, arriba, que hay que ir a comprar, no tenemos nada.
-¿Y esos ricos michelines de jamona de Sierra Nevada?
-¡La madre que te parió! ¡Me estás diciendo gorda!
-Noooooo, sólo jamona, más rica que el jamón de Trévelez, ¿o prefieres el de Jabugo?
-Me quedo con el de Jabugo, ¿eh?
-¡Vale!
Ella llevaba un pijama que dejaba su cuerpo en una semitransparencia ideal.
-¡Ay! Quiero comer manzanas.
-¿Manzanas?
-Sí, esas pomonas que tienes por pechitos, bonita.
-Ay, qué niño tan mimado.- Se acercó hacia él y le tiró la mano hacia los Huevos de Pascua. Reaccionó como un gato al que le pisan el rabo.
-¡Maldita, ahora verás!-, se lenvantó y salió tras ella . Había escapado hacia el salón, la pilló a la altura del sofá , por la espalda, le agarró con suavidad los pechos y comenzó a besarla tras la oreja,donde era especialmente sensible. Siguió hacia el cuello.Se lo estabn pasando bien.
-Niño, niño, que de verdad, se nos hace tarde y hay que comprar. Es la primera vez que vienes conmigo, so perezoso.
-¿Perezoso? Con lo que trabajo.... Está bien, dijo mientras sonreía con la mejor de las sonrisas-, pero al menos un besito de buenos días.
-Pero no tan cerca, que me encadenas ....
Sus labios se acercaron, se besaron con un beso suavito como en esos dibujos en que un niño y una niña se besan rostros hacia adelante y cuerpo hacia atrás.
-Bien , vístete, mientras preparo el desayuno.
-D´acuerdo, bomboncito.
-Vaya veleta qu´está hesho....
- Ya, ya, ya...
En el cuarto de baño ya tenía todo preparado. Se duchó rápidamente, se desperezó, se vistió y salió del cuarto de baño cual príncipe de película, que diría ella. Ella se preparó un buen vaso de leche de soja y unas tostadas de pan de centeno, y para él unas tostadas de pan Bimbo, unas magdalenas y le puso un poco de queso y jamón. Ciertamente trabajaba, a veces demasiado y, pensaba, tenía que hacer horas extras en la cama. Lo miró y se sonrió. El se dio cuenta de la sonrisa.
-¿De qué te ries, de mi cara de mono amaestrao?
-No, secretos de mujer.
-Vaya...., a saber.
-Sólo te digo una cosa. Te kero musho mi amó.- Ambos rieron de buena gana. Aparte de lo preparado, fueron añadiendo pellizcos de aquí y de allí. Ya no podían más.
-¿Y ahora quién se mueve?
-¡Los dos! ¡Vamos!
-Se nota que dormiste bien.
-Como un lirón. Con una estufa tan calentita.
-¿¡Ah! Por eso me cebas como un gorrino, ¿eh?
-¡Claro!
- Bien, ¿y qué leche compramos?
-Eso, leche, que me la he bebido toda.
-Oye, ¿después te sale por esos bultos que tienes ahí?
-¿Ah? Sí, claro, para que mi niño caprichoso tome cheche-. Ella no podía enfadarse, al contrario, le gustaba ese lenguaje infantil, contraste con la dureza diaria en el trabajo. Esa era una de las expansiones de ambos. Sabían que si no actuaban así, la vida sería demasiado dura.....
-Bien, leche, a la lista, ¿y?
-¿Qué quieres comer esta semana? Cocido, lentejas, estofado de carne .
-Como soy un omnívoro de no te menee, esta semana lentejas, ¿no?, la semana pasada comimos cocido.
-Cielo, ¿te importa que sea estofado? No sé por qué esta semana no me apetecen lentejas con chorizo y demás.
-Ah, has comido demasiado chorizo....
-Oh, no.... Eso es otra cosa, pendejo.
-Ya lo sé so sosa, que eres una sosa....
-Sí, sí, sí, se me olvidaba, sal de aquella que parece más azúcar que sal.
-Oh, lalá.
-¿Queda jamón?
-Sí, dijo ella muy convenciada.
-Yo no veo por aquí nada.
-Es que lo llevas puesto.
-¿Yo?
-Eso es..... respondió ella con cara de rechufla.
-Me debes una, no lo olvides.
-Ah, arroooooooz, ¿cuántos kilos?
-¿Hay paquetes de cinco kilos , no?
-Sí, está bien. Comemos mucha paella.
-Pa nosotros dirás. ¡Dios, toda comida con arroz es paella y toda guitarra es flamenco! Paella, ¿no será arroz.com?
-¿Eh? Punto com....
-Sí, arroz con pollo, con verdura, con carne, con... con....
-Sí, no está mal la idea. Arroz.
-Pechuga de pollo. ¿No hace falta?
-Vaya, por primera vez hoy lo dices sin pensar en otra cosa.
-Sí lo pienso, pero me callo.
-¿Por?
-Secretos masculinos....jojojo
-Verdura, fruta, ¿queda algo?
Sí, sólo una zanahoria, más pequeña que la que yo me sé.
-Ah, otra vez....
-Que no he dicho nada, serrana.
-Está bien, está bien, ¿pescado?, merluza, para hacer merluza al pil-pil. ¿Qué te parece?
-Merluza, ¿Con que me estás llamando merluzo?
-¡Claro! ¡Qué listo es mi niño!
-Brrrrr. Plátanos, para que crezca. Zumos variados, y yogurcito para ponernos tiernitos. ¡Ok!
-¡Ok! ¿Llevamos el carrito de la compra o el coche?
-No está muy lejos, pero el cielo tiene cara de pocos amigos, así que mejor el coche.
-¿Y verdura?
-Eso es para los animales.
-¿Y tú que eres pues?
-¡Otra! Ah, bien, cosas para limpieza.
-Sí , un jabón especial para limpiarte esa mente que parecen unas tripas de cerdo llenas de caca....
-¡Anda quién habla! Bueno, te perdono porque cuando te lavas con ese jabón y ese champú con olor a manzana.... Ay, te comía.
-Va, va, va.... Déjalo pa luego.
-Por ahora no caigo.
-Sí, cae, cae....
-¿En dónde?
-Encima de mí, bonitita.
-Ay, qué niño tan maravilloso. Bueno, cielo, toma estas bolsas. Yo bajo hasta el garaje, espérame en la entrada. Si hace falta algo más lo iremos comprando conforme se nos ocurra.
-Bien, ¿y quién paga?
-Pues como siempre, usted, caballero, que para eso está....
Era la primera vez desde que vivían juntos que él la acompañaba a comprar. Le gustaba, incluso muchas veces tenía una orientación culinaria mejor, pero no tenía casi tiempo, aunque a ella tampoco le sobraba. Si ella salía a la compra, él hacía la comida. Si ella lavaba la ropa, él limpiaba la cocina. No se podía quejar ninguno de los dos.
Las premuras de la vida hacía que muchas veces nunca hubiera ocasión para hacer algunas cosas juntos...
Llegaron al mercado, fábrica de finales del XIX, reformado para mercado en el XX. Amplio, límpio, de puestos de fácil acceso y gente agradable.
Llevaron todas las cosas al coche, regresaron a casa, subieron todo en el ascensor, entraron en casa, colocaron cada cosa en su sitio. Se tomaron otro café y después salieron a disfrutar de la ciudad antes de volver para preparar la comida de mediodía.Uno al lado del otro eran felices.
-Ah, gritó el de pronto.
-¿Qué pasó? ¡Ah!, gritó ella.
-¡El chocolate!......., se dirigieron a la mejor pastelería de la ciudad y compraron el mejor pastel de chocolate que había. Se la tomarían tras el almuerzo si es que les cabía o dejarían al almuerzo y sólo se comerían la tarta.
-Esa parte para tí, que es más dulce, y esta para mí.
-¿Razón?
-La más dulce soy yo, chocolate con leshe, y la más bitter eres tú, cacao 100%, jejejeje con su pizquita de amargor.
-¡Ay, si no te quisiera tanto, puñetero! Te mataba a besos.

-Eso, eso, eso..... y se besaban con los labios llenos de chocolate como los chicuelos descontrolados. Era el día de San Valentín. 

jueves, 12 de octubre de 2017

INSTANTÁNEAS CIUDADANAS

INSTANTÁNEAS CIUDADANAS

ZAPATEADO

Los cascos de un caballo resonaban en la mente. Los sentía tras de sí cuando bajaban las escaleras que conducían hacia el metro. Cosa extraña, porque, que supiera, los caballos no tenían acceso a ese medio de transporte. Se volvió y comprobó la causa de tan agudo ruido. Era una jovencita rechoncha y, para su gusto, mal vestida, la que montaba aquella escandalera zapateril. Tanto ruido para tan pocas nueces.


SANDIAS ASALTANTES

Estaba leyendo. Estaba sentado, como todo el mundo que podía hacerlo, en el extremo de uno de los asientos para siete entes que había en cada vagón. Los barrotes del asiento eran lo suficientemente anchos como para que ocurriera lo que ocurrió. Paró el tren, se abrieron las puertas. De pronto algo le asaltó el brazo, se lo golpeó sin misericordia. Algo entró por los barrotes dándole tal golpe en el codo que casi se le cayó el libro que leía. ¡Qué gente!, pensó. Miró el objeto que le había asaltado. Era una sandía que portaba una señorita en la parte de la espalda donde ésta pierde su digno nombre. Embutida en un pantalón estrecho que le redondeaba el trasero. Un ataque en toda regla. ¿No habría vagones en los trenes sólo para hombres para ponerse a salvo de la sospecha de ser asalteadores de señoritas pusilánimes? Oye, ¿ y por qué das tantos rodeos para no decir la palabra culo? Bueno, es que como el mundo es tan fino, si se llama por su nombre a las cosas, además quedarás como mal educado...


LENCERIA

Los tiempos que corrían eran de lo más curioso. Tanto tiempo tan tapadas y modositas, pareciera que hubieran destapado el tarro de los deseos replegados en el alma, o que se hubieran convertido en sonámbulas sin redención. Entró en la habitación en que se iba a celebrar la clase. No había chicos todavía. Sólo había chicas. Acostumbrado a formas más equilibradas en el vestir, cuando entró en la habitación se puso rojo como un tomate maduro. ¡Perdón!, se disculpó. Y salió impelido como si lo persiguiera el mismísimo Belcebú. ¡Profesor, profesor! ¡La clase es aquí! ¿Cómo? ¿No es el probador de señoras? ¡No, es la clase! Asustado, con los ojos mirando al suelo, no se atrevía a mirarlas a la cara. Entró de nuevo en la habitación. Al parecer, en la moda, salir a la calle con el camisón de dormir, con el negligé transparente y las ebúrneas manzanas saliéndose de sus contenedores era algo perimitido y que no causaba rubor ni vergüenza. Estaba claro que los tiempos habían cambiado.


AL AIRE DE LA CONVERSACION

Cuando la tarde caía y las fuerzas menguaban, decidí tomarme un café. Reposar un poco. El dolor de piernas era fuerte.
Tomé el café, me senté y dejé pasar el tiempo, la cabeza vacía. Pero como el oido no es sordo , por los vientos del oeste galopaba una conversación que bajaba, que subía en su tono, por lo que a veces se entrecortaba.
-Ya con treinta y tantos años hay que pensar en asentar la cabeza. Pero claro, tiene que ser con un hombre al que se pueda respetar. Porque un hombre al que no se pueda respetar, ni en pintura. Pero eso sí, tiene que ser amable conmigo y dejarme hacer lo que yo quiera. En fin, no importa tanto su figura, pero si tiene una buena posición y puede subir, mejor que mejor. Así, si yo me decido dejar el trabajo, puedo hacerlo. De lo contrario, no. Un chico que sólo vive de trabajar por temporadas, ni hablar. Después una tiene que trabajar. Trabajar sí quiero. Y si no que me alimente.
A mi lado había un caballero leyendo un libro. Parecía impasible y no hacer caso. Me miró como interrogándome si entendía. Le hice una señal asintiendo, sonreimos y seguimos con la oreja puesta.
Uno siempre ha oido hablar de que lo que la mujer quiere es amor, pero aquella palabra no salió de la boca de...., iba a decir individua.
Tuve la impresión de que hablaba de un posible prometido como si de un producto de usar y tirar se tratara.
El café me sentó como una patada en el estómago. Que una tipa así hablara en aquellos términos no se puede extrapolar al cien por cien de los casos. Pero deja un regusto amargo y la sombra de la duda sobre la “suavidad”, “dulzura”, “amabilidad” de la mujer vuela constantemente por el cerebro.
Cuando entré en la cafetería llevaba cansado el cuerpo. Cuando salí de ella llevaba el alma hecha trizas.

AMEBAS

La tenía enfrente, un poco escorada a la izquierda. De facciones suaves. Su cara parecía un bollito de pan recién salido del horno.
El pelo medio rubio, medio castaño. Evidentemente no era natural su color. Posiblemente en una sesión de ducha se le había descolorido el negro zaino que caracteriza a los naturales del país.
Era un pelo subido en..... Ah, sí, era una peluca. Había visto que en los bares de alterne lindas muchachitas al acecho del incauto, pacato y elevado narigudo hombre de negocios, esperando como halcones en posición de caza, llevaban el mismo tipo de peinado.
No quería pensar si ese trabajo entraba dentro de lo aceptable o no. No quería que fuera su problema. Pero era extraño. La chiquita quería estudiar idiomas. ¿Era un halcón o una linda palomita? El mundo iba en derrota. Ya no se distinguía muy bien entre lo que era “formal” y lo que era “vicio”, palabras que no definen nada, pero que intentan poner un poco de claridad en la mente.
¿Era una pantera de la noche? Las uñas no parecían precisamente de haber fregado un plato en su vida. Largas, superadornadas. ¿O serían de quita y pon? Desde el escorado ángulo desde el que la miraba se distinguían unas piernas bien conformadas. La falda llegaba a los límites de lo permitido. ¿O era que ella estaba enseñando sus encantos?
Tiempo atrás las muchachas eran muy hábiles. Ponían cara de ángel en la incitación, cara de vergüenza, cuando en realidad eran unas sirenas procedente de la familia de las que intentaron seducir a Ulises.
Ahora no. Claramente la igualdad les había roto la barrera de la vergüenza. Se presentaban frescas, se mostraban. A veces pensaba si no sería necesario poner tiendas prostibulares a la manera en que se exhiben al parecer en Amsterdam (?) No era su fuerte el tema, no.
Pero la cosa tenía trampa. En esa fresca desvergüenza se veñia venir que si el incauto lanzaba su mano hacia donde no debía, aquello que por ley estaba prohibido, y le parecía muy bien, el acoso sexual, era utilizado descaradamente para sacarle los cuartos al rijoso incontrolado.
Incluso desde el sitio en que se sentaba, posía observar como las ubres de la ternerita sobresalían por los contenedores del cuerpo. Y la distancia no era poca.
Sentía admiración por los fotógrafos de las revistas seudo-erotico-calienta-pijos que aparecían anunciadas en los trenes. La posición de las damiselas hacía que donde no había ubres pareciera que la dama en cuestión fuera ya una experimentada vaca de leche. En el país parecía que gustaba la leche. ¿O sería que los señores eran todavía “childs”? Como dijo alguien, en el país de los símbolos, quién sabe....
Así, a la remanguillé, como quien no quiere la cosa, y dentro de los ejercicios pertinentes de la lección que se estudiaba le preguntó a la princesita: “¿Tú preparas comida?” “No”, era de pocas palabras, fue su respuesta de ángel dulcemente exterminador, siguiendo la línea de los títulos telenovelísticos.
Aunque su cara permanecía impávida cual si toda su vida hubiera estado jugando al póquer, en las higadillas, la sonrisa, la risa estalló.... Claro, hija. No se vayan a estropear esas uñitas, que cuidas con tanto mimo para rascar la espalda de ..... No, no, por favor. No es políticamente correcto pensar eso que estás pensando, y menos decirlo. ¿Cómo se te ocurre pensar que una criatura tan linda pueda ser más pelleja que una coneja? Ya salió el macho impertérrito....
Pero en el otro ala del cerebro se seguía preguntando si esa exhibición descarada de los encantos no entraría también dentro del concepto de acoso sexual ocular. ¿A qué se estaba jugando? ¿No era aquello tan extraño que se ha dado en llamar discriminación positiva?
Desde el punto de vista de la mera observación de una chica más o menos agradable, que puede alegrar las pajarillas del alma durante el día, no estaba mal. Pero que ella, o ellas, hicieran uso de sus encantos para aplastar a la otra parte, no entraba dentro de la noción de igualdad.
El problema es que el cabro seguía sintiéndose muy por encima de la cabra, considerándola un ser inferior, que debía estar a su servicio. Y aquí entraba San Pedro el legal con la rebaja de la justicia.
Pero profundizando había más. Si él les hacía caso, lo estrujaban, en los sentimientos, en el bolsillo. Si no les hacía caso, lo seguían estrujando.
Le gustaba leer los temas de pareja en revistas, periódicos y demás. La abundancia de quejas femeninas hacia la falta de actividad másculina eran las más abundantes. La falta de dulzura, amabilidad.... ¿Era eso real? Porque ello suponía que ellas eran dulces, amables, activas etccccc. ¿O todo era un juego no siempre demasiado limpio en el que el cabro tenía que someterse sin remisión a los dictados de la cabra en todo y por todo?
El mundo andaba muy descontrolado. Las apariencias se daban alegremente como realidad,cuando la víctima era muchas veces la causante de sus propias desgracias.
Decidió seguir contemplando aquel fenómeno de prostitución visual encubierto tras la fastuosa palabra de moda. Consideraba que no era cuestión de volver a aquellos trajes largos, negros, que cubrían a nuestras tatarabuelas, pero la desfachatez, la estupìdez, la incomprensión de que la libertad va de la mano con la responsabilidad era algo que le pateaba las tripas. La bella y la bestia le habían defraduado totalmente.
La princesita se durmió ( Noche activa, tal vez) De noventa minutos de clase, setenta estuvo en el país de Morfeo. Bueno, mientras no ronque, pensó. El tema del sueño no era exclusivo de las damas. Era general.
Cuando el curso terminaba y las calabazas hacían su aparición, a través de las asociaciones de PTA de la universidad, llegaban las preguntas a las que tenían derecho los alumnos. ¿Por qué he suspendido? Como fiscal incólume presentaba las pruebas del delito: Falta de asistencia, no responder bien en el examen (rojo tomate aquí y allá), falta de atención, dormir en la clase....
Era como si el profesor tuviera todos los deberes y ningún derecho. El profesor se había convertido en el que firmaba el título para que los retoños fueran licenciados en “Nubarrones de sueño”.
¿Y aún se presumía de universidad, estudio, buena posición? Evidentemente la cantidad era la calidad....
Claro que el fenómeno no era exclusivo del país, y como dijo el político, aunque no era un consuelo, el tema era universal. La Tierra empezó a poblarse de millones y millones de borregos.
Con el dominio de la maquinaria, el cerebro humano iba retrocediendo al estado de las amebas.



lunes, 2 de octubre de 2017

Requiem por un hermano muerto : Elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández

Requiem por un hermano muerto :
Elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández
por Antonio Duque
Muchas son las formas en que el lector se puede acercar a la obra de un poeta, muchos los motivos, muchos los aspectos e intereses.
Hov me gustaría presentar un comentario a un poema de uno de los más altos poetas de la lírica hispana del S.XX, la “Elegía a Ramón Sijé”, de Miguel Hernández.
Como ustedes saben, una elegia es un canto en honor de un difunto. Muchas son las elegias que se han escrito en español, muchos los panegíricos, pero pocas son las que han logrado dar en ese punto que significa que el poema quede como monumento perenne de sentimiento, y al mismo tiempo de obra literaria. Creo que el poema de Miguel Hernández se encuentra entre esas poquisimas excepciones.
Ramón Sijé nació, al igual que Miguel, en el pueblo alicantino de Orihuela. Levante español, huerta v tierra. Allá por los años de 1930 este hombre se convirtió en lo que alguien ha llamado la Generacion Olezana de 1930. Más joven que Miguel y mas joven que Fenoll y de la misma edad que Poveda, compañeros de grupo, su personalidad, arrolladora, su ciencia,su saber y su ímpetu le granjearon las simpatías de todos, imponiendo un ritmo nuevo a la abotargada vida de curas y beatas, al decir de Vicente Ramos en su libro sobre Miguel Hernandez, de la ciudad, cien por cien, y en todos sus aspectos, de Orihuela, la Oleza de Gabriel Miró.
No nos vamos a extender más sobre el grupo ni sobre Sijé. Muy buenos estudios hay donde se encontraran páginas interesantísimas sobre diversos v variados aspectos del tema. Digamos que Miguel v Sijé intimaron, se sentían como hermanos, más que como amigos o compañeros.
Que no se entendieron en algunos puntos y que sus ideas empezaron a cambiar y diverger puede ser algo tan humano v normal que no nos vamos a ocupar del asunto, ya que no es objeto de estas notas.
Miguel estaba en Madrid cuando Ramón Sijé se fue, como el rayo, a otros mundos, bajo tierra, al cielo... Esa muerte provocó un duro golpe en el alma sensible de M. Hernandez, y le escribió un poema, varios poemas , sentidos desde la raiz de los huesos, uno de ellos la famosa Elegia.
A mi entender es la muerte de Sije la que marca v acelera sobre todo, el proceso de crisis que se venia incubando en Miguel Hernandez.
Miguel hablaba de la muerte, pero no habia experimentado la muerte. Hablaba con un sentimiento que podríamos llamar metafisico, intelectual, siendo la muerte del hermano querido la que hace estallar la fuente, en bruto, eso sí, traducida y controlada por procesos literarios, del sentimiento directo de la misma. A partir de ahora el tema sera un tema sentido y vivido hasta el fondo.
Lo dicho hasta ahora es , a falta de un termino que no sé exactamente cual sería, crítica literaria, cosa que no es lo que quiero hacer con este poema, al menos al modo de la crítica literaria,dejando constancia que nada tengo contra ella.
Mi comentario pretende ser una paráfrasis del poema, pero viéndole, creo yo, con los ojos y la voz de Miguel Hernandez, diciendo lo que me parece diría el poeta, pero en prosa, entendiendo por este termino el grito pelado del hombre ante el cadaver del amigo. Seria algo así como un comentario crítico - existencial, vivido, vital.
Tres partes veo yo en el poema: 1° ) Aturdimiento, no sabe que decir, es increible, busqueda de una razón, concienciacion de la anterior literaturicidad de su dolor frente al dolor real. 2) Negación de la muerte real. Antes la miraba. la buscaba, ahora la niega, y porque su actitud es de negación total ante el hecho quiere traerlo, desenterrarlo, o como solución mas esperanzada, actitud final, llamarlo y evocario a través de la naturaleza 3ª parte del poema.
Creo que es este poema y esta circunstancia la que perfila de manera definitiva la opcion socio - politica de Miguel Hernandez, meses después de la muerte del amigo, en principio porque los pensamientos de ambos se iban separando y esta muerte le permite , dicho asi es muy frio, romper con la tendencia hacia un cristianismo de la forma , en la que hubiera desembocado Sije, frente a un cristianismo de la accion, en el que desembocó Miguel, permitiéndole optar, en las circunstancias políticas del momento por la causa de la República.
Los temas vida - amor - muerte se volverán a repetir , pero a mi entender tendrán un cariz distinto, porque la muerte y el valor de la vida, estarán puestos a prueba a cada instante.
Dejemos ya este comentario y pasemos a la lectura del poema y después a su paráfrasis crítico-vital.


ELEGIA
(En Orihuela, su pueblo y el mío, ha muerto como el rayo Ramón Sijé, con
quien tanto quería.)


Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano.
Alimentando lluvia, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré mi corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventuras y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte,
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajarear tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volveras al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se ira a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero.
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(Poemas sueltos)


En Orihuela se ha muerto, se me ha muerto, y se me ha muerto porque era conmigo consustancial, mi hermano Ramón Sijé. Bebí de su sangre, de su saber, de su ciencia, de su ser... Yo, tierra, hijo de la tierra, el tambien.
Orihuela, huerta suya y mia..., se nos fue. Un rayo, ese rayo que traspasa la vida, ese dolor, esa pena negra que dijera Federico, ese dolor de Quevedo, todo eso, todo ese penar para nada, ese dolor del hombre cuyo único pecado es el de haber nacido hombre, todo eso no era nada comparado con esto... Esto no es un valle de lágrimas, son las lágrimas convertidas en sangre... Se me ha muerto, y parte de mi, con él, Ramón Sijé..., mi hermano.
Yo , Ramón, yo, Miguel, quiero ser agricultor de tu cuerpo que se ha de convertir en estiercol, en polvo :" Polvo eres y en polvo te convertirás " , dijo el Dios o el Cristo, iqué importa quien lo dijera!.
Yo quiero cultivar tu cuerpo, hermano, que te has ido. Tu corazón, sí, ese
corazón tuyo que tanto quería, que tanto amaba, lo cogeré y se lo entregaré
al viento, al mar; se lo daré porque ese dolor, mi dolor, no tiene principio
ni fin, porque no me queda nada, sólo tu corazón; lo cogeré y se lo dare
al viento.
Yo sólo tengo dolor, sólo siento dolor, un dolor que se clava como un cuchillo, como un rayo, en mis entrañas y me traspasa, me atraviesa todo mi ser, que por doler... hasta lo que no tiene forma , hasta el aliento del cuerpo me duele... ¡AY! Dolor del hombre desde su nacer hasta su morir, como tú, ráfaga sangrienta.
¿Quén, quién, quién? ¿QUIËN? iDímelo! ¿Quién ha sido el asesino de mi hermano? ¿Quién ha sido el que se ha atrevido a matarlo?
Una mano opresora, un hacha, el hacha que todo se lo lleva y destruye.No, no, no es posible ¿Cómo es posible? , ¿tú, muerto? . No me queda nada.
Mi dolor era un dolor de hombre, de todos los hombres, pero tu muerte lo
ha agrandado, lo ha extendido. Ya no es el cuchillo que yo cantara, ya no puede ser
Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
ya no es dulce ese dolor que siento. Es algo tan duro, es tan desventurada
la vida que mi vida no vale nada, no me siento, no siento nada, es tu muerte
todo mi ser, es tu hueco, tu ausencia, es tu desaparicion lo que ha derribado
todo mi ser...
¿Dónde voy yo ahora?, ¿qué me queda? Nada, nada, ni siquiera el campo tan amado. No, ni siquiera eso, el campo, la huerta, el campo ¿qué es? Es un rastrojo, es un campo muerto, no hay nada. Después del fruto el vacío, la muerte, y la muerte es fría, la muerte huele a hielo,no hay calor, nadie puede consolar al que se le ha muerto media vida. No sirven los consuelos. Sólo me queda..., ¿qué? ¿mi corazón? ¿mis cosas? ¿Pero qué puede ser eso si no estás tú?
Dime, ¿qué edad era la tuya?... Temprano, demasiado pronto,demasiado rápido te has ido. No es tiempo, no era tiempo aún de tu partida.
iAy, Dios! Cuando queremos darnos cuenta ya es de dia. Cuando queremos
saber todo no es sino un suspiro del viento, cuando queremos darnos cuenta todo es ido, acabado, consumido, cual llama de fósforo.
¿Cómo has podido morirte, morirme? No, yo he escrito,yo he soñado, yo he deseado la muerte, pero eso no era la muerte, eso no era la muerte, ¡eso no era la muerte!.... La muerte es tu ausencia, la muerte es el hueco, la muerte es la nada, la NADA.... No, no perdono a la muerte, dama enamorada, no puedo perdonarle este robo tan cruel. No puedo tampoco, tampoco, tampoco puedo perdonar a la vida, a la vida que te ha dejado arrebatar en las garras de la muerte. Y aunque es verdad que polvo somos y en polvo nos hemos de convertir, tampoco puedo perdonar a la tierra. Odio, odio, odio la tierra, la odio, pan y fruto, pan y sal, ¡la odio!
No puedo perdonar nada de lo que ha pasado. ¡NO PUEDO!¡AY! iAy, Dios! ¿Qué soy yo? Salvaje soy que no hombre.Rayos, piedras , hachas, muerte, muerte, muerte, MUERTE A LA MUERTE. ¡Que se hunda el mundo! ¡Ya nada tiene sentido!.... Ya nada tiene sentido si tú te vas...
¿Dónde, dónde, dónde estás? Quiero buscarte aunque sea escarbando con mis dientes. Quiero encontrarte, ¿dónde estás? Mis manos,mi cuerpo, mis dientes, todo para buscarte, sólo quiero buscarte, hermano,hollar la tierra y encontrarte y besarte, aunque sea la última vez.... Y besarte, y volverte, darte la libertad de esta maldita tierra. iVuelve! ¡Vuelve! iVuelve!
Te has ido, pero no, no te has ido, volverás, conmigo, a esa casa mia y tuya, a mi huerto, a ese huerto donde labrábamos, a la higuera de la vida, volverás como flor, como abeja, como vida que eres. Volverás al arado, al campo, al surco, tú, hermano, pan y simiente de esta tierra.Volverás conmigo , y yo me alegraré, yo volveré a sonreir con la boca ycon los ojos, y mi frente volverá a ser amplia porque tú le habrás dado vida, hermano. Todo se te disputará, todo, todo querrá rodearte hasta pelear por ti...
¡Ay, tu corazón! iAy! Mi voz, enamorada, de la vida, de ti, de tu sangre, te llama. Ven, ven que aquí están los almendros de tu tierra,como mar de espuma esperándote...
iVen, hermano, ven! Te llamo en la flor del almendro, en esa pura y nueva virginidad del árbol, de la vida, de la flor, te llamo, porque te has ido, y todavía no era tiempo, te llamo porque todavía, todavía, ¿me oyes?, todavía no es hora, todavía queda vida, esperanza, y porque, además hemos de hablar mucho, mucho, mucho, compañero. Todavía tu alma y la mía han de hablar mucho, compañero, hermano, todavía.... No esta todo dicho,todavia hay que aclarar muchas cosas, decir muchas cosas...
***
BIBLIOGRAFIA SUSCINTA
Marie Chevallier.- " La escritura poética de M. Hernández" Edt. Siglo XXI
Jesús Poveda.- " Vida, pasión y muerte de un poeta. M. Hernández" Edt.
OASIS, Cuernavaca, México.
Vicente Ramos.- " Miguel Hernández" Edt. Gredos, Campo Abierto. Amplia
Bibliografía.
Luis Felipe Vivanco..- "Introducción a la poesía española contemporánea"
Tomo II. Edt. Guadarrama
Luis Cernuda.- " Estudios sobre poesía española contemporánea" Guadarrama